Primer baño del bebé

12.11.10

Antes de meter al pequeño en la bañera, debemos tener todo a punto. Es imprescindible que la temperatura de la habitación y la del agua sean las adecuadas. La del cuarto donde vamos a bañarlo ha de oscilar entre los 22 y 25 grados, y la del agua, entre los 35 y 37; esto dependerá de la estación, las condiciones de la casa y de los gustos del bebé.

Lo mejor es abrir el agua caliente y la fría desde el principio, regulando la temperatura apropiada. Para comprobarlo, se puede emplear un termómetro de baño, muy útil y nada caro. Pero, si no disponemos de uno, podemos introducir el codo en el agua; éste es más sensible y acusa mejor la temperatura que la mano, que está más acostumbrada al calor.

Muy importante: todo lo que necesitemos utilizar durante y después del baño (la toalla, los jabones, la ropa del bebé…) se debe colocar cerca, para no alejarnos del bebé ni un solo instante.

El mejor modo de limpiar el ombligo
Hay que extremar la higiene para evitar infecciones. La limpieza debe hacerse con una gasa humedecida en alcohol rebajado al 70 por ciento (se vende así en farmacias). La higiene se realiza de abajo hacia arriba con movimientos enérgicos. No hay que aplicar crema ni talco.

En cuanto a la frecuencia, si el niño no tiene ningún problema en la piel, dependerá de sus preferencias. ‘Lo normal es una vez al día. Si observamos que el pequeño se relaja y disfruta en el agua, podemos hacerlo con mayor asiduidad, dos o tres veces, pero sólo una con jabón, el resto, con agua. Asimismo, tampoco pasa nada si algún día en lugar de bañarlo lo lavamos”, afirma el pediatra Emilio Borrajo.

Algunos padres primerizos, sin experiencia en estos quehaceres, se agobian cuando observan que les faltan manos para sujetar al bebé, la esponja, el jabón… Pero no hay que angustiarse si las primeras veces no sale como esperábamos.
Antes de meter al niño en la bañera, debemos comprobar que su colita esté limpia; si no es así, habrá que lavarla con una toallita húmeda. Una vez adentro, tenemos que sujetar su hombro más alejado con una mano, por debajo de la axila, y dejar la otra libre para pasar la esponja por todo su cuerpo.

Con una pequeña cantidad de jabón sobre la esponja bastará, así el agua quedará limpia para el enjuague.

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