Artículos en ‘juegos para bebés’

Jugando con sus manitos

10.04.11

Enseñar al niño a jugar con sus manos

Cuando el niño descubre que puede influir directamente sobre el movimiento de su mano y poner en movimiento el sonajero por medio de ella, la tiende deliberadamente hacia los objetos y los ase. Por lo tanto, será una buena idea ayudarle a descubrir sus propias manos lo más pronto posible.

Asirse una mano con la otra. Toma suavemente al niño por las muñecas y acércale las manos una hacia la otra, hasta que se toquen. Si las frotas una contra otra como cuando uno se las lava, pronto una de ellas asirá uno de los dedos de la otra.

Inicia este ejercicio al final del tercer mes. En la mayoría de los casos, hacia el cuarto, habrá aprendido a asirse las manos solo, aunque lo hará todavía sin control visual.

Se trata de un juego muy importante para el desarrollo infantil, pero lo aprenderá muy despacio si lleva unas mangas demasiado largas y si tiene demasiada ropa alrededor del pecho, ya que esto impedirá que sus cortos brazos se acerquen lo suficiente el uno al otro. Jugar con las manos frente a los ojos.

Cuando el niño sepa ya jugar con las manos sin control visual —en el cuarto mes—, alza sus manos unidas de manera que las vea. Así le ayudarás a descubrir sus manos con los ojos. El juego con las manos suele desaparecer durante el quinto mes.

Sobre bebés – asir objetos

09.28.11

Enseñar al niño a asir los objetos

En el ejercicio 76 (manipulación de objetos de distintas formas), me referí al modo en que la manipulación de los objetos favorece el desarrollo de la percepción visual.

Para que comprendas por qué debes entrenar a tu hijo en el asimiento de los objetos, voy a describir cómo se desarrolla esta capacidad durante el primer año de la vida del niño.

En el tercer mes, el pequeño tiende la mano cerrada hacia el objeto y sólo la abre para asirlo después de tocarlo. En el cuarto y el quinto mes, se acerca al objeto con la mano abierta, preparada para agarrarlo. A esta edad, ase los juguetes con los dedos juntos, con el pulgar paralelo al índice. En el quinto y el sexto mes, empieza a colocar el pulgar en oposición a los demás dedos.

Este proceso de la moción de presa se desarrolla de modo gradual. Al principio, el niño coge el objeto con toda la mano, más tarde sólo con los dedos.

Poco a poco, va pasando de la palma de la mano a la punta de los dedos. En el quinto y el sexto mes, el bebé sujeta ya los objetos más pequeños exclusivamente con los dedos, al principio doblados, luego extendidos.

En el octavo y el noveno mes, el meñique y el anular dejan de participar en el movimiento de presa y, hacia el noveno mes, el niño toma los objetos sólo con el pulgar y el índice. Del décimo al duodécimo mes, se interesa enormemente por las miguitas y los hilos, que recoge con los dedos en forma de pinza.

Canciones para bebés

09.25.11

Rimas y canciones combinadas con movimientos rítmicos. Es una buena idea cantarle al niño, desde los primeros días, canciones populares sencillas y canciones infantiles y, a partir del cuarto o quinto mes, recitarle algunos versos poco complicados y de ritmo marcado. Al niño le gusta el ritmo y la entonación, aunque no comprenda las palabras.

Subraya el ritmo haciendo al mismo tiempo con él algunos movimientos. Acúnale acompasadamente en tus brazos, mueve sus manos siguiendo el ritmo, sus pies, todos sus miembros. También puedes enseñarle a distinguir la clase de canción que cantas. Cuando es una canción alegre, sonríele, canta más fuerte y haz movimientos más vivos. Si se trata de una nana, canta más bajo y haz movimientos más lentos, más suaves.

Dale la oportunidad de oír cantar y recitar versos desde cerca.y desde lejos. El niño debe oír la misma canción entonada por ti, por su padre, por su abuela o por otras personas allegadas. Así se acostumbrará a distinguir las voces. Estos ejercicios le facilitarán la comprensión del habla humana.

Examinaremos más tarde el modo de enseñarle a comprender las palabras, cuando entremos en el estudio del lenguaje.

Antes de pasar a describir un ejercicio destinado a desarrollar la vista del niño, he de insistir en un principio importante, válido también para los demás sentidos.

La visión no se desarrolla por el simple hecho de mirar, sino que ha de estar en conexión con los demás sentidos, en particular el tacto. Al niño no le basta ver para diferenciar entre una bola y una anilla. Necesita también pensar y gozar de cierta experiencia.

Juego de piernas en bebés

09.18.11

Agarrarse los pies. Si tienes a tu hijo desnudo con la frecuencia suficiente, cuando esté boca arriba, empezará a levantar las piernas en el tercer mes, se tocará las rodillas con las manos en el cuarto y se agarrará los pies con las manos y se los llevará a la boca en el quinto.

Si no alza las piernas espontáneamente y las deja en un reposo pasivo, coloca una manta doblada tras su espalda y levántale las piernas, de modo que las rodillas no toquen la manta. Entonces levantará las piernas, cada vez más altas, aun en el caso de que retires la manta. Lograrás el mismo efecto poniéndole sobre una cama, de forma que sus rodillas y sus espinillas descansen sobre el borde. Cuando las rodillas pierdan apoyo, levantará las piernas y las llevará hacia el vientre.

Sostener una pelota con las piernas. Sostén una pelota de buen tamaño sobre las rodillas del niño o cuélgala. Del segundo al tercer mes, la pateará. En el cuarto, la tocará y la palpará con los pies. Del quinto al sexto, la aferrará y la soltará, empujará la pelota con las piernas en dirección a las manos y la sujetará alternativamente con las manos y los pies, la mayor parte del tiempo con ambos. Puedes utilizar también un neumático en lugar de la pelota, o bien, diversos juguetes hinchables, cajas de cartón y cosas por el estilo.

Palpar objetos con los pies. Si dejas al niño descalzo con frecuencia, empezará a usarlos para palpar, empezando sin duda por los barrotes de su cuna. A fin de facilitar el tacto con los pies, cosa muy importante para fortalecer los músculos que darán lugar a un empeine bien formado, dale a sus pies las mismas oportunidades que le das a sus manos.

Fija varias cintas y diversos objetos (pelotas, por ejemplo) a una tabla y sitúala de modo que el niño la toque fácilmente con los pies. Pon la tabla al extremo de la cama y coloca al niño bajo ella, a fin de que pueda palpar los objetos con la pierna ligeramente flexionada. Lo mejor es servirse de un armazón (una escala), con barrotes horizontales de alrededor de 1,25 cm de diámetro. El niño palpará los escalones y, observándole, te darás cuenta de cómo forma el arco correcto al flexionar los dedos.

Sobre bebés – estimulación y juego

04.16.11

En primer lugar, naturalmente, hay que tener en cuenta sus necesidades biológicas básicas. Comprueba si se encuentra en buen estado de salud, si está bien alimentado, pero no con exceso, si duerme lo suficiente y si la atmósfera es lo bastante cálida y libre de estímulos perturbadores.

Como ya he dicho, no se debe limitar su libertad de movimientos y de expresión. Los niños manifiestan su protesta llorando cuando ven sus movimientos obstaculizados por unos pañales o una ropa incómoda, cuando se les deja demasiado tiempo en la misma posición (descansando siempre boca arriba) o cuando permanecen excesivamente en el mismo lugar, en la cuna, por ejemplo.

Procura eliminar esas causas innecesarias de insatisfacción y comprueba si la habitación del pequeño está lo bastante caliente para que pase desnudo el mayor tiempo posible, con todo el espacio preciso para que se mueva con entera libertad.

El niño necesita muchos estímulos para mantenerse activo. No permitas que se aburra y revele su aburrimiento fijando una mirada vacía en un soio punto o moviendo la cabeza del mismo modo, una y otra vez. El pequeño quiere ver algo, oír algo, hacer algo. Necesita cambios frecuentes.

Recompensa su buen humor proporcionándole contactos frecuentes con un adulto que sea capaz de jugar con él constructivamente.
¿Cómo crear una buena relación emocional entre el niño y las situaciones, las cosas, las personas? Mencionaré un experimento psicológico muy conocido.

Se dio a un niño de un año un conejito de juguete, al que empezó a mecer y acariciar. Durante el experimento, sonaba una campanilla cada vez que el chiquillo tocaba el conejo. El ruido le sobresaltaba. Muy pronto traspasó su miedo al conejo y se echaba a llorar cada vez que lo veía. Más adelante, se le enseñó el animalito a distancia.

Al mismo tiempo, se le dio un trozo de chocolate. Poco a poco, repitiendo la operación, fue posible ir acercando el conejo, hasta el punto de que dejó de asustarle. Al cabo de un cierto tiempo de recompensarle así de manera sistemática, empezó a acariciar de nuevo el juguete.

Te aconsejo vivamente que no repitas este experimento con tu hijo. Supone un sistema demasiado drástico de establecer relaciones. Lo he mencionado tan sólo para demostrar cómo se puede crear y alterar la actitud emocional infantil con respecto a los objetos.

Comportamiento del Niño – Objetos queridos

04.11.11

¿Y por qué quiere ese osito y no otro?

Cualquier objeto que esté a su alcance durante los primeros años es candidato a ser su favorito: desde la bufanda de papá a una pertenencia de mamá, una amorosa sabanita, un tierno animalito de peluche o algo tan chocante como un guante de cocina o una esponja. En general, algo blandito, suave al tacto y con un olor característico que reconoce y lo tranquiliza, aunque para nosotros ese aroma no sea más que olor a viejo.

Tener un objeto especial resulta de gran ayuda cuando necesite un apoyo: si extraña su nueva cama, le vendrá bien la compañía de su osito (que, casualmente, es el protagonista del cuento de esa noche) o una tela suave previamente guardada bajo nuestra almohada durante unos días.

Pero no todos los chicos se encariñan con un objeto. En muchos casos recurren al chupete (el rey de los objetos de consuelo) y, a veces, a un gesto (chuparse el pulgar, mover la cabecita suavemente…) o a un movimiento (rotar las muñecas, coser un imaginario pañuelo…). Siempre es algo que los tranquiliza.

Otros reparten su cariño entre varios objetos en función de la ocasión (el osito si van a la plaza; el camisón de mamá para dormir) o cambian de mascota a lo largo del tiempo (de bebé, una almohadita; después, un ratón de peluche; más tarde, una jirafa verde).

Lo importante no es el objeto en sí, sino el vínculo afectivo que el chico establece, lo que representa para él: un amigo con quien cuenta en los momentos difíciles (aunque luzca muy viejo) y que, pasado el chaparrón, comparte los juegos y las sonrisas. Los amigos están para eso.

Juegos de Bebés – comportamiento

04.06.11

Atención: cuando repiten una acción una y otra vez, algo más que jugar está en juego.

Los chicos de entre uno y dos años ya demuestran un amplio repertorio lúdico: jugar a la escondida, construir o levantar torres, trepar, encajar cubos, patear una pelota, andar en triciclo, usar el balde y la pala…

Disfrutan de la compañía de los otros, pero están más metidos en sus actividades que con los demás. Si observamos con atención, en la plaza, por ejemplo, notaremos que, entre toda la algarabía de pequeños que pasan rápidamente de un juego a otro, habrá unos cuantos que se encuentren totalmente entregados a su juego favorito: repetir una y otra vez la misma maniobra. Arrastrar un autito, hacer y deshacer un garaje con piezas, tirarse por el tobogán… ¿Por qué a esta edad les gusta tanto repetir todo?

El juego de repetir tiene mucho que ver con la capacidad innata del chico para divertirse mientras aprende y descubre cosas nuevas. Ensayar una y otra vez sus destrezas recién adquiridas le proporciona gran placer. Mirar durante largo rato un hormiguero o seguir sin descanso los correteos de un perro son actividades que lo entusiasman.

A diario, el pequeño descubre que los objetos encierran infinitos secretos: los sonidos de un xilofón o un tambor, una palabra muy rimbombante hasta entonces desconocida, el placer de hacer bolitas con plastilina… Repetir sus hallazgos le proporciona la experiencia de convertir esas sorpresas en algo familiar y seguro y, además, le permite tener una agradable sensación de control sobre sí mismo y sobre su entorno.

Juegos para bebés – crecimiento y desarrollo

03.02.11

Un juego en el que entre la manipulación es una cuestión muy distinta. Supongamos que tu hijo presiona accidentalmente un muñeco de goma sonoro y que el juguete hace ruido.

Después de algunas presiones accidentales más, establecerá la conexión entre la presión y el sonido y pronto empezará a apretar el juguete a propósito. Creará deliberadamente la causa (presión) para obtener el resultado (sonido). Cuando advierte la conexión entre la causa y el efecto, su actividad deja de ser manipulación mecánica. Irá acompañada por el despertar del pensamiento.

O sea, los juegos de manipulación y otras actividades de autode-sarrollo son una escuela del pensamiento. Y dado que esas actividades consisten en su mayoría en movimentos, yo creo que el pensamiento empieza con la moción.

Tu hijo manifiesta su estado físico y psicológico expresando sus sensaciones. En los primeros tres meses, si permanece tranquilo mientras está despierto, se puede deducir que está bien cuidado. Más tarde, la señal de que está bien cuidado será su buen humor y su actividad.

En el segundo trimestre, un niño en buena salud, feliz, sonreirá con frecuencia, reirá alegremente y en alto cuando entre en contacto con las personas a las que conoce bien. Gritará o murmurará y, por regla general, se ocupará con algo u observará algo con interés. Si está bien cuidado, llorará muy pocas veces en el segundo trimestre. Durante este período, el bebé empieza a establecer un contacto muy estrecho con su entorno social, sobre todo con sus padres.

Distinguirá a sus parientes cercanos de los extraños. Recibirá a los primeros con alegría y observará gravemente a un visitante desconocido. Hacia el sexto mes, su relación con las personas más íntimas se hace tan fuerte que una interrupción súbita de la misma puede provocar perturbaciones graves en su equilibrio físico y mental. Tal es el motivo de que soporte mejor entrar en una guardería a los tres meses que a los seis.

Los contactos sociales de los niños de cuatro meses son todavía pasivos. Los contactos activos comienzan a establecerse en el sexto mes. El niño procura atraer la atención hacia sí mismo emitiendo un sonido o tocando a su madre y esperando a ver cómo reacciona ella a sus avances.

Empieza a comprender también algunos gestos y expresiones mímicas de las personas que le rodean. Hacia el final del sexto mes, algunos niños reaccionan ya específicamente a ciertas palabras.

Por ejemplo, cuando su madre nombra determinados objetos, miran hacia ellos, lo que significa que la comprensión entre ambos se hace más fácil cuando sólo un pequeño número de personas se ocupan de él. Si hay demasiadas personas a su alrededor o cambian con excesiva frecuencia, se siente confuso ante tantas expresiones individuales y se le hace más difícil establecer relaciones emocionales profundas.

En el segundo trimestre, se refuerzan muchos hábitos. Por regla general, el niño dormirá toda la noche de un tirón y no reclamará ningún alimento durante ella. Puede ya adquirir el hábito de alternar los períodos de sueño y de vigilia durante el día a intervalos regulares y comer también a intervalos regulares.

Los niños de esta edad suelen dormir alrededor de diez horas durante la noche y tres veces durante el día, unas dos horas en cada ocasión. Comen cinco veces diarias, cada cuatro horas. Adquieren cierta regularidad en los mo-vimentos del intestino y la vejiga, cosa que algunas madres aprovechan para la educación de la higiene. Pero también pueden haberse creado algunos malos hábitos, por ejemplo, despertarse a menudo de noche, chuparse el dedo, armar jaleo por motivos sin importancia, comer lentamente, dormirse sólo en condiciones especiales, etcétera.

Juguetes de bebés – 2 y 3 meses

03.01.11

Enseres y juguetes durante el segundo y tercer mes

Durante los primeros dos meses de su vida, el mejor lugar para tener al niño, tanto de día como de noche, es un moisés. No ocupa demasiado espacio y lo puedes llevar contigo a la cocina, dejarlo de noche junto a tu cama o tenerlo en el lugar en que te encuentres.

Ya en el tercer mes, y sobre todo en el cuarto, el moisés resulta demasiado pequeño, e incluso peligroso si se trata de un niño muy vivaz. Se necesita entonces una cuna normal.

Toma una pieza de gomaespuma de 2,5 a 5 cm de grosor y de la anchura suficiente. Colócala sobre la mesa y cúbrela con un pañal o con una sabanilla. La gomaespuma es suave y cálida, y no sólo te servirá para mudar al niño sobre ella, sino también para jugar con él y ejercitarle.

También puedes poner la gomaespuma sobre una cama, con lo cual dispondrá de más espacio.
Una pelota de plástico de colores vivos, de 20 a 25 cm de diámetro, te será práctica al mismo tiempo para los ejercicios y para el juego.

Prepara un marco de madera con tres listones y colócalo sobre el niño, de forma que los listones verticales queden a derecha e izquierda de sus hombros, y el listón horizontal paralelo a los mismos, a una altura de unos setenta y cinco centímetros. En los primeros dos meses, sujétalo a su cesto.

Del tercero al cuarto, colócalo donde el niño pueda jugar fuera de la cuna, sobre tu cama, por ejemplo. La clase de juguetes que cuelgues de ese marco depende de los objetos que tengas en casa y de tu propia inventiva. Después de los seis meses retira el dispositivo. Para entonces, ya sabrá jugar con los juguetes que le dejen en el suelo. Fíjate bien en que los objetos que cuelgues sobre el niño no representen ningún riesgo. El niño que sabe ya darse la vuelta puede veise peligrosamente enredado en ellos.

Cuelga del marco un trapecio que tenga una barra de treinta a cuarenta centímetros de largo. El trapecio debe estar a unos quince centímetros sobre el pecho del niño. Recubre ambos extremos de la barra con globos de goma o con algodón en rama, cubierto a su vez con plástico. Ata un trozo de cuerda con varios juguetes y sonajeros á las cuerdas que sostienen el trapecio, de modo que queden a unos quince centímetros de los ojos del bebé.

Esto le estimulará a intentar movimientos más vivaces
.

Los juguetes destinados a ejercitar su sentido de la observación han de ser de colores vivos, brillantes, razonablemente grandes y de formas variadas. Cuélgalos de cuarenta a setenta y cinco centímetros sobre el niño o sostenlos en la mano, agitándolos para llamar su atención. Prueba con una manzana de color rojo intenso, con adornos de Navidad, ovillos de lana, pelotas, banderines o flores. No le presentes el mismo objeto durante mucho tiempo.

Cuanto más varíes, mayor será su interés.

Los juguetes para estimular el tacto y la presa serán similares a los anteriores, pero más pequeños, a fin de que le resulte fácil asirlos y sobre todo que no representen para él ningún peligro. Para los niños de dos a tres meses, han de estar atados a una cuerda extendida horizontalmente, a unos quince centímetros sobre su pecho. Entre ellos, se incluirán cubos de colores, pelotas, cilindros, anillas, botones, cintas o trozos de manguera de goma.

Juegos para bebés – desarrollo de los juegos

02.17.11

Objetivo: durante el segundo mes, el niño fija los ojos en los objetos y, hacia el final del tercero, será capaz de asirlos, sentando así las bases para el juego de la manipulación.

En el tercer mes, empezará a jugar con sus órganos vocales, mediante el gorjeo. El niño gorjea cuando está de buen humor. Esto constituye un síntoma directo de su estado de buena salud y de satisfacción, especialmente al comienzo del gorjeo.

Por consiguiente, hay que tener en cuenta esta regla importante: si quieres que empiece a gorjear, procura que esté en buena forma física y de buen humor.

Gorjear constituye un signo de actividad. Los niños inactivos o que ejercen muy poca actividad de autodesarrollo gorjean raras veces.

Si quieres que tu hijo gorjee, estimúlale y actívale a partir de todo cuanto le rodea. Para que el gorjeo se desarrolle, has de recompensarlo, lo mismo que ocurre con cualquier otra actividad. Por lo tanto, para que el niño continúe gorjeando y se perfeccione en este aspecto, tiene que oírse a sí mismo, y las personas presentes han de premiarle, hablando o gorjeando a su vez.

Como ya he dicho, un niño gorjeará más si recibe la recompensa de una réplica vocal por parte de los padres, y menos cuando la réplica vocal no sigue inmediatamente a su gorjeo. Este lazo inmediato entre tu reacción y su gorjeo no sólo le inducirá a continuar, sino que establecerá un contacto social.

Hacia el final del tercer mes, se consigue a veces de él una respuesta directa ya sea con un gorjeo o por cualquier otra reacción vocal. Contéstale de nuevo. De este modo, empezarás a «hablar» con él. Ya no se tratará exclusivamente entonces de jugar con los órganos vocales. Ahora jugará con otra persona. Es el comienzo del juego social.

Paseo en bicicleta con el bebé

11.20.10

Andar en bicicleta es un ejercicio muy sano y agradable para el organismo. Activa la circulación sanguínea, fortalece el corazón y ejercita todos los músculos del cuerpo. Además, permite huir de las zonas contaminadas y recorrer tranquilos parajes a los que , por suerte,  no se puede acceder en auto.

Para disfrutar de la bici en familia, sólo hay que incorporar un asiento especial para los niños (a partir de los 9 meses). Este tiene que ser cómodo y seguro y contar con respaldo, estribos para asegurar sus pies y un cinturón de seguridad.

Cuidado con las pinturas!

11.17.10

Acasi todos los niños les gusta pintar, y esto no supone mayores problemas ni prevenciones, mientras se limiten a hacerlo con las inofensivas “pinturitas”. Pero si su vocación sigue adelante y quieren usar óleos o acuarelas debemos tener cuidado.

En efecto, a diferencia de los lápices de colores, las pinturas de tipo profesional -sobre todo las más sofisticadas-contienen compuestos químicos peligrosos para la salud. Los más riesgosos son el blanco de piorno, el amarillo de cadmio y el violeta de cobalto.

En caso de utilizarlos, habrá que recordar a nuestro hijo que debe lavarse muy bien las manos y las uñas después de pintar con óleo o acuarela. De todas formas, mientras sea pequeño, lo mejor será comprar productos especiales para principiantes; los hay en suficientes colores y variedades.