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Perder el peso del embarazo

11.20.12

Mi bebé tiene 9 meses, y sólo recientemente comenzó una dieta. Odio las dietas. Pero, estoy motivado para perder ese peso del bebé.

En el pasado, me motivó un poco antes de 9 meses. Creo que esta vez me tomó un poco más de tiempo para sentirse motivado por las restricciones de la dieta que tenía mientras estaba cuidando de los primeros 5 meses. La privación de tantos alimentos fue difícil para mí, así que no tenía prisa para privarme de nuevo. Pero cuando entré en la balanza, y me vi en las fotos, me di cuenta de que tenía que hacer algo.

La verdad es que es diferente para cada mujer. No tenemos un equipo preparado para ayudarnos como algunas celebridades hacen. O bien, no se les paga por los vigilantes del peso que perder el peso, por lo que la mujer promedio tiene que conquistar esa tarea casi increíble por su cuenta. Eso nunca es fácil. Creo que la primera cosa que cada madre debe preocuparse después de tener el bebé, es el bebé. Pero, con el tiempo, usted comenzará a sentirse como si tuviera un mejor manejo de las cosas, y usted estará listo para centrarse en sí mismo un poco más. No se sienta culpable por ello. Acéptalo.

Sin embargo, por otro lado, no debe te rindas si, como yo, que todavía no están listos a pesar de tener un bebé de 9 meses. Por cada mamá, las circunstancias son diferentes.

Estoy cuidando a tres niños en esta ocasión, así que por supuesto que va a ser más difícil que cuando yo sólo tenía uno que preocuparse. Sin embargo, el tiempo ha llegado, y me he decidido a hacer ese compromiso. Yo incluso evitar comer dulces en mi propia fiesta de cumpleaños con la familia la noche anterior. Si puedo hacer eso, entonces yo sé que soy listo.

Iniciar una rutina de ejercicios es importante, también. Mientras que la dieta puede ayudar a perder el peso, la combinación de dieta con ejercicio te hará sentir mucho mejor. Cuando usted hace ejercicio, usted se sentirá mejor consigo mismo, tener más energía y estar más motivados para comer bien. Elige un entrenamiento que funcione para usted. Para mí, que estoy harto de membresías en gimnasios. Me siento como cuando llevo a mis hijos a la guardería gimnasio, que está enfermo con algo cada dos semanas. Así que, en cambio, estoy buscando otras maneras de hacer ejercicio.

La clave es estar preparado. No empiece hasta que sepa que usted está comprometido porque a partir y en su defecto no ayudará a que sensible posparto autoestima de todos modos.  Estoy lista. ¿Es así?

Gimnasia para la pelvis depués del parto

08.03.12

¿Qué gimnasia puede practicarse?

El entrenamiento consiste principalmente en la práctica del ejercicio Kegel: se trata de realizar una contracción de la musculatura pélvica durante unos cinco segundos, seguida de una relajación.

Los ejercicios se pueden empezar a practicar a las 24 horas del parto; los primeros días, con mayor suavidad. Lo ideal es hacerlo unas 30 veces diarias. Cuando existe algún problema, 100 veces. Así se consigue mejorar la circulación sanguínea y facilitar la cicatrización de los puntos y la recuperación de la musculatura del periné. Se impone el entrenamiento de cada mujer individualmente bajo la supervisión de un especialista, quien comprobará la eficacia del ejercicio. A las ocho semanas del parto, si la recuperación ha sido positiva, ya se pueden hacer abdominales.

La prevención

Los expertos señalan que las mujeres entrenadas durante el embarazo tienen una mejor recuperación que las no entrenadas, y que la práctica de estos ejercicios debería ser accesible para todas las puérperas, al menos durante ocho semanas después del parto.

La musculatura de la pelvis

• El suelo pélvico es un poderoso entramado de músculos en forma de ocho que cierra la cavidad pélvica hacia abajo. En la parte inferior se abren tres orificios que corresponden al tubo urinario (uréter), tubo genital (vagina) y tubo digestivo (recto). Durante el parto desempeña un papel muy importante.

• El músculo principal se parece a una hamaca y se extiende desde el pubis hasta el sacro. Si la musculatura está to-nificada, al contraerla, la uretra se endereza y se eleva; así, se mantiene cerrada incluso cuando la vejiga está llena.

Exceso de peso en embarazadas

02.10.12

No existen los milagros.  Para adelgazar bien, es decir, para perder grasa y no músculos, hay que comer menos, pero eligiendo bien los alimentos.

Hablemos con claridad
: no existe ninguna pildora milagrosa que haga desaparecer a largo plazo un exceso de grasa. No se vuelve una delgada y musculada sin hacer nada, sin esfuerzo. Los diferentes tipos de medicamentos que se suelen recetar (eliminadores del apetito, diuréticos, etc.) son en realidad nefastos para la salud cuando se quiere adelgazar.

El organismo reduce sus gastos, pero, tan pronto como se detiene el tratamiento, se recuperan muy pronto los kilos que se habían adelgazado, y a menudo más. A largo plazo, se acaba por perder la partida. Además, cosa más grave, este uso de medicamentos produce con frecuencia efectos secundarios, como la descalcificación, la destrucción de los músculos e incluso la depresión nerviosa.

Cuando se acaba de traer un hijo al mundo y hay que ocuparse de él, no parece verdaderamente razonable aceptar un riesgo semejante, con el pretexto de que se desea recobrar la silueta de soltera.

El régimen básico debe establecerse teniendo en cuenta el peso que se quiere perder y la fatiga de cada una.

Como ya he dicho, lo ideal sería consultar a un nutricionista, que te preparara un régimen a la medida, teniendo en cuenta no sólo tus gustos en materia de alimentación, sino también el número de kilos que has de perder y tu grado de fatiga.

Si no te sobran más que tres o cuatro kilos, no vale la pena que te impongas un régimen draconiano. Dos de ellos desaparecerán por sí mismos con el retorno de las reglas, y los otros dos se irán siguiendo un régimen básico poco estricto.

Evidentemente, si tienes diez kilos de más es otra cuestión. Si no te sientes demasiado cansada, aplica el régimen al pie de la letra. Empezarás a sentir sus efectos al cabo de ocho a diez días.

De manera general, cuando se sigue un régimen para adelgazar, cualquiera que sea, no hay que pesarse nunca la primera semana, ya que muy raras veces disminuye el peso antes de que haya transcurrido ese lapso de tiempo. Y no existe nada más deprimente que imponerse un régimen con la impresión de que no sirve para nada.

Belleza en embarazadas durante el tercer trimestre

12.31.11

La belleza de una mujer embarazada, sobre todo en este momento del embarazo, depende a menudo de su determinación de estar bella, de parecerlo, de sacar el mejor partido posible de sí misma, comprendidos los defectos. En realidad, lo mismo le sucede a todas las mujeres, embarazadas o no.

Durante el último trimestre, sobre todo durante los dos últimos meses, conviene apartar la atención de los demás del vientre y atraer las miradas hacia la parte superior del cuerpo: el pecho, magnífico en este momento (muy oportuno para atreverse a llevar un escote generoso), el pelo (que ha de estar siempre limpio, bien peinado y brillante) y, claro está, la cara.

De ningún modo hay que abandonarse. Por otra parte, si estás trabajando para una empresa o tienes un empleo oficial, tienes derecho al permiso por alumbramiento, cien días en total, repartidos en ocho semanas necesariamente después del parto, y el resto antes o después de él, a voluntad de la embarazada.

Tendrás tiempo disponible para ocuparte de ti misma, de embellecerte en previsión del gran día, aquel en el que acogerás por fin a tu hijo.

Como evitar las várices

12.21.11

Precauciones que se han de tomar para evitar las varices:

- No engordar demasiado. Atención al régimen alimenticio.

- No fatigues tus piernas. No permanezcas de pie demasiado tiempo, siéntate o acuéstate de vez en cuando. Trata de hacer sentada los trabajos que acostumbras a hacer de pie.

- No lleves nada susceptible de impedir una buena circulación a nivel de los muslos y las pantorrillas (calcetines o botas demasiado apretados, por ejemplo).

- No uses tacones demasiado altos, ni zapatos completamente planos. Lo ideal: tacón bajo, entre tres y cinco centímetros.

- Evita el calor en las piernas. Nada de depilación con cera caliente, de baños demasiado calientes, ni de baños de sol. Como sabes, el calor hincha las venas.

- No olvides la media hora de paseo diario, ni la sesión de gimnasia suave.

- Usa pantys elásticos de contención o de mantenimiento, de esos que se llamaban antes medias para las varices. Como son un poco fuertes, llévalos con preferencia debajo del pantalón o elígelos negros para el invierno. Están muy bien en este color. Les van bien sobre todo a las mujeres que tienen ya varices y que no están, por lo tanto, en su primer embarazo.

Los médicos suelen prescribir pequeños comprimidos para mejorar los trastornos causados por las varices.
No intentes suprimir las varices antes de haber dado a luz. En primer lugar, como ya te he dicho, desaparecerán en parte después del nacimiento de tu hijo. En segundo lugar, no es cuestión de iniciar ese tipo de tratamiento durante el embarazo. Sería excesivamente peligroso.

Moda en embarazadas

12.17.11

Va siendo hora de que pienses en vestirte de otro modo. A ciertas mujeres se les redondea el vientre y se le ensanchan las caderas más de prisaque a otras. Aunque estés en ese caso, no se te ocurra disfrazarte de futura madre.

Eso no suele favorecer la silueta.

Al principio, se puede simplemente usar ropa de un tamaño un poco mayor. Se desabrocha una el pantalón o la falda y se pone por encima un chándal, un jersey, una camiseta o una camisa del marido.

Después, se puede comprar o pedir prestados uno o dos pantalones con elásticos en la cintura o un vestido muy amplio y muy lavable. Elige siempre tu ropa exterior e interior (bragas, pantys) de manera que te sientas cómoda con ella. Cuidado con los pantys. La cintura elástica puede oprimir el talle e impedir una buena circulación de la sangre.

Lo más bonito es no intentar disimular el embarazo, sino vivirlo en plena armonía. No cambies de estilo. Limítate a adaptarlo a tu nueva silueta.

Cuidado con las compras poco meditadas. Por una parte, se cambia muy deprisa de talla (no gastes en vestidos demasiado justos, que te servirán de muy poco). Por otra parte, el embarazo no dura mucho tiempo. Tendrás que amortizar tus compras en cuatro o cinco meses, ya que, por regla general, no apetece seguir llevando esa ropa «después».

La Piel en el Embarazo

11.14.11

LA PIEL

En la mayor parte de los casos, la piel se vuelve más seca y más sensible durante el embarazo. Por una parte, hay que evitar todo lo que tienda a resecarla más aún; por otra, se han de utilizar todos los medios a nuestra disposición para que se mantenga flexible y elástica.

Hablaremos de las veteaduras al dar los consejos para el segundo trimestre, ya que la mujer suele empezar a pensar seriamente en ellas en ese estadio del embarazo.

Para cuidar la piel del cuerpo, es necesario:

- Enjabonarse con un jabón supergraso o a base de glicerina.

- Añadir unas gotas de aceite perfumado al agua del baño o utilizar un producto análogo.

- Después del baño, darse un masaje ligero con un cepillo suave o con un guante de baño, para activar la circulación.

- Ahora bien, a lo largo de todo el embarazo, ha de preferirse la ducha al baño.

- Si no logras prescindir del placer del baño.

Conservando un busto bonito

11.03.11

¿Qué hacer para conservar un busto bonito?

En primer lugar, como en el resto del cuerpo, date masaje a diario en el busto con una buena crema o con aceite de germen de trigo. Hazlo siempre en el sentido de las agujas del reloj, a fin de mantener la epidermis flexible e hidratada y evitar las grietas en el pezón.

Si bien esta precaución no impide la formación de veteaduras (que, desgraciadamente, no obedece a ninguna regla precisa), no cabe duda de que ejerce un efecto beneficioso. Pero ten presente que, dado el estado actual de nuestros conocimientos en la materia, ninguna crema, conseguirá borrarlas nunca. Es triste decirlo, pero no se puede ni evitar que se formen ni suprimirlas.

En segundo lugar, lleva siempre un sostén bien adaptado al tamaño de tus senos. Por regla general, el pecho aumenta en dos tiempos. A partir del segundo mes, la futura madre debe llevar un sostén de una talla superior al que usaba antes de quedar embarazada.

Al mes siguiente, es decir, al tercer mes, el pecho aumenta de nuevo aproximadamente una talla. En principio, se estabiliza en este momento. Ha llegado la ocasión de comprar el sostén (o los sostenes) que se usarán durante los últimos seis meses del embarazo. Deben ser cómodos y ajustados a tu nueva morfología.

No tacañees: espalda y tirantes elásticos a fin de que sujeten bien sin molestar, la copa bien envolvente, no demasiado pequeña, pues en ese caso te oprimiría y no por eso sostendría mejor el pecho, y tejido suave para que no irrite la piel. Hay que usar el sostén a diario, incluso de noche, si el pecho ha aumentado con exceso.

Hay que saber que los senos no están formados por músculos. Son glándulas sostenidas sólo por los tejidos y los músculos. El embarazo los somete a una prueba muy dura.

Por eso hiciste diariamente los ejercicios que te recomendé durante los tres meses que precedieron al embarazo, para endurecer los pectorales. Unos pectorales sólidos y firmes proporcionan al busto una sujeción mucho mejor. No obstante, no hay que olvidar el tono de los músculos dorsales. Una espalda encorvada equivale a un busto que cae varios centímetros.

Empieza desde ahora esta serie de ejercicios, que practicarás a lo largo de todo el embarazo. No son nada fatigosos. Puedes hacerlos prácticamente donde quieras y cuando quieras, durante unos diez minutos al día.

El Busto en el Embarazo

10.28.11

El peso, el régimen y la silueta significan mucho, pero no lo son todo.

El embarazó es sinónimo de cambio. El cuerpo sufre un trastorno hormonal tan grande que la piel, la cara, el pecho, el pelo, las uñas, y los dientes corren peligro de pagar las consecuencias.

Una piel grasa puede volverse seca y deshidratada; el pelo graso, perder el brillo o volverse seco; una tez luminosa, quedarse lívida o mancharse. En resumen, todo puede cambiar radicalmente.

Por ese motivo, vamos a pasar revista a los diferentes factores de que se compone tu capital de belleza, a fin de que la conserves durante los nueve meses. Por regla general, en los tres primeros meses no se goza de la vivacidad natural, de un cutis de melocotón ni de la plenitud de su forma. Tendrás que cuidarte desde el primer trimestre del embarazo.

Ya en los primeros quince días de retraso del ciclo menstrual, el pecho se transforma. Los senos se hinchan, se endurecen, se tensan.

Se hacen más sensibles, incluso dolorosos. La aréola se ensancha, toma un color más oscuro.

Una vez más, todos esos cambios se deben al trastorno hormonal que se produce en la mujer.

¿El embarazo estropea el busto?

En la práctica, nada permite prever si la mujer recuperará o no su busto ideal después del parto. Algunas mujeres conservan tras la maternidad un busto más abultado. En otras, los senos se empequeñecen y pierden su tono. Otras, en fin, no observan ningún cambio. Todo depende de la calidad de la piel y los tejidos, del patrimonio genético.

El Cutis en el Embarazo

10.20.11

Como la del cuerpo, la piel de la cara se modifica durante el embarazo. Cosa curiosa, las pieles grasas suelen hacerse más secas y, por consiguiente, más claras, y las pieles secas se hacen más grasas.

Si usas productos de belleza, acuérdate de cambiarlos para que se adapten a esta transformación. Utiliza por la mañana y por la noche una leche desmaquilladora suave, seguida de una loción sin alcohol, con preferencia al agua y al jabón. Nutre, hidrata, tonifica tu cutis con cremas buenas y apropiadas.

Pero recuerda; la piel no es más que el escaparate del cuerpo. Mantente en buena salud, duerme bien y lo suficiente, aliméntate correctamente y vigila el buen funcionamiento del intestino (¡cuidado con el estreñimiento!). Así tendrás una hermosa tez sonrosada y fresca.

Una pequeña observación que tiene su importancia: el humo de los cigarrillos no es bueno para la tez. Una razón suplementaria para intentar dejar el tabaco.

Ciertas mujeres tienen la desdicha de ver aparecer hacia el tercer mes la famosa «máscara del embarazo», una serie de manchas oscuras, localizadas en la frente y las mejillas. Con ayuda del maquillaje, la cosa no resulta tan terrible. De todas maneras, la máscara desaparecerá progresivamente después del parto.

Un enemigo: el sol.  Evítalo, ya sea no exponiéndote a él, ya sea protegiéndote con una crema que procure una pantalla total.