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Moda prenatal

01.06.12

La moda prenatal

Aprovecha que está de moda la ropa ancha y suelta para no disfrazarte de mujer embarazada y continúa vistiéndote como todo el mundo. Tal vez te apetezca incluso acentuar tu estilo habitual.

O atrévete a lo inhabitual. ¿Por qué no? No tengas miedo a imponer tu dimensión. No lleves ropa raquítica. Eso te haría parecer todavía más voluminosa. No has de avergonzarte de que se fijen en tu gran vientre. Incluso puedes sentirte muy orgullosa de él. Elige tu ropa y su color con gran cuidado. Cambia de estilo a medida que engordes, antes que ponerte un verdadero vestido de mujer embarazada.

Hay casas que presentan en sus colecciones trajes anchos que sientan particularmente bien. Piensa en esos jerseys inmensos, en los chándals para hombre, en las bufandas grandes en las que envolverse cálidamente. No olvides los accesorios. En este momento, debes arreglarte más y mostrarte más femenina todavía.

Moda en embarazadas

12.17.11

Va siendo hora de que pienses en vestirte de otro modo. A ciertas mujeres se les redondea el vientre y se le ensanchan las caderas más de prisaque a otras. Aunque estés en ese caso, no se te ocurra disfrazarte de futura madre.

Eso no suele favorecer la silueta.

Al principio, se puede simplemente usar ropa de un tamaño un poco mayor. Se desabrocha una el pantalón o la falda y se pone por encima un chándal, un jersey, una camiseta o una camisa del marido.

Después, se puede comprar o pedir prestados uno o dos pantalones con elásticos en la cintura o un vestido muy amplio y muy lavable. Elige siempre tu ropa exterior e interior (bragas, pantys) de manera que te sientas cómoda con ella. Cuidado con los pantys. La cintura elástica puede oprimir el talle e impedir una buena circulación de la sangre.

Lo más bonito es no intentar disimular el embarazo, sino vivirlo en plena armonía. No cambies de estilo. Limítate a adaptarlo a tu nueva silueta.

Cuidado con las compras poco meditadas. Por una parte, se cambia muy deprisa de talla (no gastes en vestidos demasiado justos, que te servirán de muy poco). Por otra parte, el embarazo no dura mucho tiempo. Tendrás que amortizar tus compras en cuatro o cinco meses, ya que, por regla general, no apetece seguir llevando esa ropa «después».