Artículos en ‘el nacimiento’

Parto en el agua, una ventaja para las mujeres embarazadas

04.30.13

Método comienza a ser cada vez más utilizado para el parto, y ahora está disponible no sólo en los hospitales privados, ya que en algunos hospitales públicos. Una mujer embarazada se encuentra en una piscina climatizada, acompañado siempre personal especializado, el padre, durante el parto y el nacimiento.

Los nacimientos de agua son especiales, emocionante y sin duda diferente, dando a los padres una experiencia única.

El parto en el agua ofrece las mismas garantías que el trabajo realiza tradicionalmente en una cama de hospital, al ser un seguro y más eficaz en la disminución de los dolores del parto.

Usted siempre puede optar por este tipo de parto, siempre y cuando la madre y el hijo se presentan saludable. Está contraindicado en el caso de los bebés sanos cuya ecografía proporciona un peso de 4,0 a 4,5 kg por encima de

Agua a 37 ° C, que se utiliza en las piscinas de parto, provoca un aumento en el flujo de sangre a la mujer embarazada, disminuye la presión arterial, relaja los músculos de la madre y promueve la dilatación, causando un alivio en la sensación de dolor y, por consiguiente, dar a luz más fácil.

El agua se convierte en un medio para tranquilizar a la madre, y la calma le estabiliza emocionalmente. Esto es porque el cuerpo de la mujer embarazada en el agua, es mucho más relajado y más mobilidade.casal en trabajo de parto en el agua

En este tipo de parto, el padre puede supervisar todo el proceso, dando apoyo físico y psicológico necesario para la embarazada hasta el final de la entrega.

La duración del trabajo, cuando se realiza en agua, por lo general mucho menor que el hecho fuera.

la madre y el recién nacido

También tiene la ventaja de la temperatura del agua, estar cerca de la temperatura del cuerpo de la madre y, por lo tanto, el bebé, la reducción de la descarga de este nacimiento.

Por otra parte, el nacimiento de agua no está sujeta a ninguna cita.

Si una mujer embarazada es saludable, así como a su bebé, y tiene acceso a este tipo de parto, ¿por qué no intentarlo? Cualquiera que haya experimentado no se arrepiente!

El peso al momento del parto

01.20.12

En principio, existen muchas probabilidades de que tengas que perder algunos kilos. Todo depende, claro está, de que hayas seguido o no los regímenes que hemos señalado y del peso a que hayas lie-gado durante el embarazo.

Normalmente, no deberías haber aumentado más de 9-12 kilos durante esos nueve meses.

¿Qué te falta por adelgazar ahora, después de dar a luz?

Distribución de los kilos en el momento del parto
El niño: de 3 a 3,5 kilos.
La placenta: de 500 a 700 g.
El líquido amniótico: de 700 a 800 g.
El peso del útero: 800 g más.
El peso de los senos: 400 g más.
El volumen sanguíneo: 1000 g más.
La retención de agua: 1000 g más.
La grasa: de 2 a 3 kg más.

Como se ve, si tu aumento de peso no ha sido excesivo durante esos nueve meses, sólo tienes que perder ahora de tres a cuatro kilos. No te costará más trabajo librarte de esos kilos suplementarios del embarazo que de los kilos ordinarios, a condición sin embargo, de no dejarlos estabilizarse.

Al contrario, no es raro encontrar mujeres que llegan a estar más delgadas después de un embarazo que antes de él. En efecto, después del parto, experimentan un deseo tan fuerte, tan estimulante, de volver a su peso inicial qué consiguen adelgazar hasta alcanzar el peso ideal para su estatura y su morfología.

Por desgracia, el 50 % de las mujeres se enfrentan a problemas estéticos después del parto, debidos en la mayoría de los casos a los kilos suplementarios. Por una parte, los factores hormonales específicos del embarazo provocan el almacenamiento de agua y de grasa y por otra, ciertas mujeres añaden a esto una mala higiene alimenticia y preocupaciones de tipo afectivo que las arrastran a un aumento de peso excesivo.

Qué llevar al momento de tener el parto

01.12.12

LA MALETA EN EL PARTO

Veamos lo que conviene llevar a la maternidad. Mete en un sobre grande:

— tu carnet de identidad;

— la cartilla de embarazada;

— el libro de familia;

— la tarjeta de grupo sanguíneo;

— la libreta de direcciones;

— un cuadernito en el que anotarás todas las preguntas que deseas hacer al ginecólogo y a las puericultoras que se ocuparán de tu hijo, con sus respectivas respuestas;

— un bolígrafo;

— sobres en blanco, si has decidido enviar participaciones de nacimiento;

— las fotos de tus seres queridos.
Y ahora la lista de la ropa que vas a necesitar:

— un camisón corto o, mejor aún, una camiseta amplia y sufrida, que tal vez te pongas para el parto, si no te dan la ropa en la maternidad;

— tus cuatro camisones más bonitos, abiertos por delante si has decidido amamantar a tu hijo;

— una bata;

— un par de zapatillas;

— una chaqueta de punto;

— una docena de bragas de papel;

— dos o tres sostenes (de los que llevabas antes del embarazo), o dos sostenes de lactancia si vas a criar a tu hijo, y tampones dese-chables para contener la leche.
Otros objetos:

— un paquete de algodón;

— un paquete de compresas estériles;

— una caja grande de pañuelos de papel;

— dos paquetes de paños higiénicos normales;

— tu neceser (jabón, pasta y cepillo de los dientes, peine…);

— agua de colonia en un atomizador, lo que es más agradable;

— champú;

— lo necesario para arreglarte las uñas;

— un espejo;

— un secador de pelo;

— cintas, elásticos, horquillas para el pelo;

— tu bolsa de maquillaje;

— una botella de agua mineral (muy útil para refrescarte durante el parto);

— un aparato de radio;

— algunos libros;

— un poco de detergente (lo hay en tubos para viaje);

— una funda de almohada bonita para dar buena impresión;

— una vela perfumada;

— dos toallas y dos guantes de baño;

— una o dos servilletas;

— una máquina fotográfica o/y una cámara y película;

— la ropa para el día que salgas;

— si tienes un aparato Polaroid, llévatelo. Te encantará tener enseguida las fotos de tu bebé (muy útil para los hermanos que se han quedado en casa).

El primer equipaje del bebé

01.10.12

EL EQUIPAJE DEL NIÑO

Si das a luz en una maternidad pública, seguramente se encargarán allí de vestir al niño. Sólo debes pensar en la ropa que le pondrás para salir. No obstante, se acepta que las madres lleven un pijama y algunos peleles, pero tendrás que encargarte tú del lavado.
Si das a luz en una clínica privada, infórmate antes para saber lo que has de llevar. En general, hay que prever:

— un paquete grande de pañales completos (para niños de menos de cinco kilos);

— cuatro protegepañales (triángulos de plástico muy finos);

— seis jubones de algodón;

— tres bandas umbilicales;

— tres jubones de lana;

— tres peleles;

— dos pijamas;

— seis pañales cuadrados (para las comidas del niño);

— algunos productos para el baño (leche limpiadora, etc.).
Y para salir de la maternidad, ya estés en la de la Seguridad o en una clínica privada:

— una camisita de algodón;

— un jubón;

— un pelele;

— un gorrito;

— una nana o una combinación de calle.

También has de pensar desde ahora en tu regreso a casa. Cuando vuelvas, con tu bebé recién estrenado en los brazos, no tendrás tiempo para ir a la farmacia a comprar lo que te falta. Al principio, te verás muy pronto desbordada por todas las pequeñas tareas diarias que te esperan. Organiza tu casa por adelantado, así evitarás perder la cabeza en el último momento.

Anestesia y nacimiento activo del bebé

07.22.11

Anestesia y nacimiento activo

Allí donde interviene la psicoprofilaxis, surgen los métodos anestésicos pasivos como una manera de mantener la alienación de la mujer por el dolor y, acentuando el carácter cada vez más técnico del nacimiento, de añadir una nueva forma de alienación.

En varías ocasiones pudimos entrever los efectos negativos de la preparación tal como era concebida antes de Leboyer; se trataba de una preparación para el parto exclusivamente, la cual contribuía a centrar todas las reflexiones sobre la propia mujer; la gestante abordaba la fase de dilatación con el buen control de sus contracciones como principal preocupación.

El parto constituía un «éxito» cuando la mujer activa liberaba con elegancia su útero de un contenido pasivo, fácilmente asimilable a un objeto excrementicio; las muecas y los gritos estaban mal vistos. En el límite, el parto era vivido como una prueba iniciática, y no como el hecho de traer al mundo a un niño; un comportamiento satisfactorio constituía un modo de agradar al equipo médico, de darle las gracias.

Fórceps

06.28.11

Los fórceps

Máximo logro de la técnica obstétrica en el siglo pasado, los fórceps —así como las espátulas derivadas de ellos— han visto considerablemente restringido su uso en la práctica obstétrica actual. En efecto, la solución de las grandes dificultades que pueden presentarse en el curso del alumbramiento se ha confiado, en nuestros días, a la cesárea.

Si bien los fórceps se utilizan todavía en beneficio de la madre y el hijo, ya no se usan, en modo alguno, en las mismas condiciones de hace veinte años. Tanto tu familia como tú misma debéis comprender que la misma palabra designa en la actualidad algo muy diferente, y que la aplicación de los fórceps ya no implica el clima de tragedia que, con demasiada frecuencia, la acompañaba en el pasado.

Antaño, en efecto, se servían de este instrumento para extraer, a menudo por la fuerza, a un niño que había quedado bloqueado en la parte alta de la pelvis materna, lo que a veces ocasionaba grandes daños a los órganos de la madre y, sobre todo, a la cabeza del niño.

Actualmente, el mismo instrumento, que conserva todas sus cualidades, sólo se utiliza para facilitar la salida de la cabeza cuando ésta ha llegado a la parte más baja de su trayecto. Su nuevo y limitado uso lo convierte por tanto en completamente anodino, tanto para ti como para tu hijo.

Los fórceps están constituidos, a nivel esquemático, por dos cucharas, cuyos mangos pueden ser cruzados o paralelos, y que agarran la cabeza del niño como lo harían dos manos. Esas cucharas no sirven para tirar de la cabeza del bebé, sino tan sólo para orientarla correctamente, ayudando al niño a franquear los últimos centímetros que le separan de la libertad y la seguridad. Las «manos» de los fórceps no tiran del bebé, sino que lo sujetan con delicadeza en su propio beneficio.

En su uso moderno, los fórceps pueden pues ser de gran ayuda para acelerar la salida de un feto que comienza a presentar signos de sufrimiento, por haberse estancado la expulsión, o bien para ayudar a los esfuerzos expulsivos de una madre cansada o bajo anestesia local o total.

El niño no tiene nada que temer de este instrumento que trabaja con suavidad, sin hacer fuerza, y que abrevia su incómoda permanencia en las vías genitales.

En cuanto a la madre, ya no corre el riesgo de desgarrarse, ya que su perineo se halla protegido por una episiotomía. Además, la aplicación de fórceps es totalmente indolora, puesto que se efectúa siempre bajo anestesia (de corta duración).

Relato de un nacimiento

06.03.11

El relato de su nacimiento es muy similar a los anteriores. En cambio, me sorprendió mucho descubrir en su diario las notas que siguen, escritas unos diez minutos después de que reviviese por primera vez su nacimiento:

Si los médicos parteros supieran de qué índole son los dolores que tiene que soportar el niño, se ocuparían un poco más de los recién nacidos y de su nacimiento.

Me parece necesario suprimir la luz, aumentar la temperatura, manejar al niño con precaución, hacerle mover los miembros de modo que éstos se relajen, actuar suavemente al separar al niño de su madre, colocarle de inmediato junto a ésta e introducir poco a poco los elementos de la nueva vida…

Este muchacho de 33 años, que no ha visto nunca un parto, pero que ha revivido dolorosamente su propio nacimiento, utiliza las mismas palabras que Leboyer (cuya existencia ni siquiera conocía) para indicar la actitud que debe tomarse con respecto al recién nacido.

Es evidente que todos los que han revivido su nacimiento llegan a idénticas conclusiones: el parto clásico no es sino dolor, y es preciso modificar la actitud del partero a fin de atenuar el trauma del nacimiento.

Hipnosis y regresión al nacimiento

05.30.11

Sensación de presiones en todo el cuerpo. Sensación atroz de estai encerrada y comprimida. Modificación del apoyo déla espalda, que se hace penoso en extremo. No comprendo lo que me pasa. ¿Poi qué? ¿Por qué? Todos esos sufrimientos que aumentan sin cesar…, ¿por qué? No debería ser así…

Este estadio parece corresponder a la aparición de las contraccio nes uterinas, cuando el cuello del útero está todavía cerrado. No hay salida posible a esa situación dramática y atrozmente doloroso.

De pronto, las sensaciones cambian. La presión se vuelve cada vez más violenta y lacerante, pero siento que debo escapar. Mi cabeza es comprimida de modo cada vez más doloroso, y una fuerza me empuja por detrás. Bruscamente, un sentimiento atroz: todo esto no va a pasar.

Angustia intolerable… Es preciso escapar, lu char… Sensación de muerte inminente, de bloqueo. ¿Qué va a pasarme? Mi vida no podrá continuar si mi cabeza no se libera. Una súbita y atroz sensación de ser estrangulada. A cada nueva presión que siento, el estrangulamiento aumenta… Voy a morir…

Este estadio parece corresponder a la abertura del cuello del ulero y al descenso del niño.

Al interrogar al padre de Muriel, que se hallaba presente en el nacimiento de su hija, y al médico, un célebre especialista parisiense, sabemos que el parto fue largo y difícil, y que Muriel nació estrangu lada por dos vueltas del cordón umbilical alrededor del cuello.  La niña nació con síntomas de asfixia, cianótica.

De pronto, sobreviene la liberación. Me siento cogida por de bajo de las mandíbulas y sacada de lo que me oprime y me aplasta. Sensación de haberme liberado, de haberme salvado…

Parece tratarse de la extracción de la cabeza de la niña por parte del partero, quien en efecto se apoya en las mandíbulas y el maxilai inferior para sacar la cabeza de aquélla.

Después, una luz horrible me quema los ojos, mientras que violentos sonidos me taladran los oídos.

El parto de Muriel tuvo lugar en una clínica, bajo la viva luz sin sombra de una lámpara quirúrgica. El padre y el médico expresaron en voz alta su angustia por el inquietante estado de la niña, muy cianótica.

Impresión de ser libre, independiente. Pero al mismo tiempo me ahogo, me ahogo. Hay que hacer algo. Sensación de tener rota la espalda. Es a causa de la respiración, que me quema horriblemente, pero no puedo hacer otra cosa. Al mismo tiempo, sensación de tener la cara mojada y necesidad de escupir y de liberar mi garganta de las mucosidades y del líquido que la obstaculizan. Además, me manipulan, y esos contactos son extremadamente dolorosos. ¿Por que7 Oue me dejen tranquila… ¿Esto no va a acabar nunca? Todas is manos me aplastan…

Preguntas frecuentes sobre la lactancia

02.05.11

Los primeros días son los más desconcertantes. Con información y un poco de paciencia, los problemas iniciales se pueden resolver.

¿Y si se retrasa la primera toma? Cuanto más se tarde en empezar a amamantar, más costará conseguir que el pequeño se prenda al pecho. No obstante, aunque la lactancia tarde varios días en iniciarse, el bebé puede ser amamantado con éxito y no se perderá el calostro. La clave está en mantenerlo cerca del seno materno todo el tiempo posible y evitar cualquier sustituto del pecho que pueda confundirlo (pezoneras, chupetes, tetinas).

¿Cuánto debe mamar de cada lado?
No se puede dar una pauta, ya que no hay una regla fija. Es algo muy variable; pueden ser cinco minutos, diez, un cuarto de hora, media hora… Depende del bebé. Para no equivocarse, lo mejor es que se le permita mamar todo el tiempo que quiera (que se suelte cuando lo desee).

¿Por qué no se prende al pecho?
Suele deberse a que las primeras tomas se han retrasado y en ese margen de tiempo le han ofrecido mamaderas y chupetes. Hay que tener paciencia y darle tiempo para que aprenda a prenderse.

¿Cada cuánto tiempo hay que darte de mamar?
Hay recién nacidos vigorosos al los que se puede empezar a amamantar “a demanda” (cuando ellos pidan) desde el principio. Algunos reclaman el pecho con bastante frecuencia (cada hora, por ejemplo) y no hay motivo para negárselo: es señal de que están lo bastante fuertes como para que los alimentemos siguiendo su ritmo personal.

¿Es posible dar el pecho después de una cesárea? La cesárea no altera la producción de leche ni su composición. Sin embargo, hay ue superar algunas dificultades. Si se ha utilizado anestecia general, la primera toma se retrasará hasta que la mamá esté bien despierta. Para entonces, ya se habrá eliminado la mayor parte del fármaco y no pasarán residuos a la leche. Con anestesia epidural se puede amamantar desde el primer momento (al ser local, no pasa a la sangre ni a la leche).
Los puntos de la herida pueden molestar un poco, por lo que conviene dar el pecho en la cama y acostada de costado. La madre estará más cómoda si coloca al bebé sobre una almohada y utiliza algunos almohadones que lo sujeten.

Estudios Médicos del recien nacido

12.27.10

En las instituciones más modernas, los recién nacidos sanos no visitan la nursery más que para las revisiones médicas, salvo que la mamá lo pida porque se encuentra agotada o si está recuperándose de una cesárea.

Durante la hora siguiente al nacimiento, el bebé permanece con la mamá en su habitación. Después, una enfermera lleva al recién nacido a la nursery para pesarlo, medir el perímetro de su cabeza y comprobar su identificación.

Pasadas unas horas (entre tres y doce), el pediatra lo visitará en la habitación para hacerle su primer examen completo (reflejos, cordón umbilical, piel, corazón, pulmones, pulso, boca, ojos, piernas y brazos, abdomen, clavículas…) Todo está bien. Lo único que el bebé necesita en su primer día de vida es el calor y la compañía de sus padres.

- El primer examen se hace bajo una lámpara para que el bebé no pierda calor.

- Entre el segundo y el tercer día le extraerán sangre del talón para hacer el test de hipotiroidismo y fenilcetonuria.

- Cuando pasan unas horas y el bebé ha tenido tiempo de adaptarse, se lo pesa, se lo mide y también se mide el perímetro de su cabeza.

- Un pañal, una batita y un gorrito son las primeras prendas del bebé.

- No hay nada más tranquilizador para el recién nacido que estar junto a mamá, tocar su piel, escuchar su corazón, sentirla cerca.