Artículos en ‘parto sin dolor’

El parto natural y sus ventajas

05.04.13

La entrega normal es el resultado normal del embarazo, por lo que no hay complicaciones serias durante el embarazo, tanto para la madre como para el bebé, licencia por embarazo debe seguir su curso, dando la posibilidad de elegir el bebé al día que quiere nacer, porque este es el día en que su cuerpo y su bebé estará listo para el gran momento!

A través de los años y sobre todo en las zonas más urbanas, se han creado mitos sobre el parto, lo que significa que muchas mujeres embarazadas prefieren optar por una cesárea (cesárea). Hoy en día, con las nuevas tecnologías y mejores condiciones en la maternidad, el parto natural no es sinónimo ni amenaza la vida o el dolor insoportable. Si la madre es “primer viaje” no basar su decisión en lo “escuchó” pero consulte con personal cualificado.

A continuación, indicamos las ventajas y desventajas de un parto normal. Tenga en cuenta que la mayor parte del daño ocurrió durante el parto se debe a la mala gestión del trabajo por parte de los profesionales de la salud que realizan intervenciones desnecessárias.aleitamento mama

Ventajas de un parto normal:

Rápida recuperación del cuerpo
Ausencia de dolor debido a la cirugía después del parto
Promueve la relación de lactancia y madre-hijo (a recuperarse con mayor facilidad, la madre se siente mejor y más relajado)
El bebé respira naturalmente mejor, sin tener que recurrir a nasogástrica líquido amniótico de succión (que pasa a través del canal vaginal comprime el pecho, líquido amniótico expulsado de los pulmones) el parto
Hospitalaria más corta
El trabajo se hace más fácil después del primer parto
Participación activa en el nacimiento del niño
Menor riesgo de infección, trombosis o hemorragia

Desventajas de la entrega:

Nacimiento lleva más tiempo (niño cuando el segundo hijo)
El riesgo de ruptura del útero si había una cirugía previa, por ejemplo. Una cesárea
Prolapso anal o genital (salida del recto o genitales internos con el exterior a través del ano o la vagina es un fenómeno muy raro en el parto normal)

Epidural: un problema para los recién nacidos

06.16.12

A pesar de la epidural es una de las más seguras para aliviar el dolor durante el parto, las opciones disponibles, no están exentas de riesgos. Más del 60 por ciento de las mujeres trabajadoras usar una epidural y entre ellos un pequeño porcentaje desarrolla una fiebre que puede estar relacionado con su uso.

La investigación anterior ha hecho que la correlación entre la epidural y la fiebre en algunas mujeres trabajadoras, pero un nuevo estudio podría confirmar la conexión y la saca a la luz los problemas que los bebés experimentan en tales circunstancias.

Los bebés de mujeres que desarrollan fiebre después de una epidural son más propensos a recibir bajos puntajes de Apgar, y los problemas de exposición, tales como falta de tonicidad muscular, dificultades respiratorias y convulsiones. Los investigadores recolectaron información sobre más de 3.000 mujeres que la entrega de los bebés a término, en Boston, de los cuales casi el 20% experimentó una fiebre de 100.4 grados F o más alta después de recibir una epidural. Los bebés de mujeres con las más altas fiebres exhibieron los mayores problemas.

Los investigadores no tienen claro lo que causa las fiebres en las madres que utilizan la epidural pero creen que la inflamación está en juego. Las fiebres son más propensos a surgir después de aproximadamente seis horas o más de entumecimiento.

Retrasar la epidural podría ser una manera de prevenir las fiebres, según los investigadores. Los críticos del estudio señalan que las mujeres no se han probado para las infecciones vaginales, lo que podría ser la raíz de las fiebres, en lugar de epidural.

Usos de anestésicos en el Parto

08.05.11

En definitiva, ¿qué cabe pensar del uso de anestésicos durante ei parto?

Se trata de una cuestión en extremo importante, y te ayudaré a formarte una opinión.

En primer lugar, existen dos nociones fundamentales que debes comprender;

1. Los métodos de preparación para el parto (PSD), tal como son utilizados en numerosos países, y a condición de que los sigas a* rajatabla, bastan por sí solos para hacer perfectamente soportable el parto normal. Presentan la inestimable ventaja de permitirte participar por completo en el nacimiento de tu hijo de una manera activa y consciente; para una madre, ver nacer a su hijo y oír su primer grito constituye sin duda alguna uno de los más bellos recuerdos de su vida.

2. Recurrir a productos anestésicos te resta una parte de tu papel y de tu participación, tanto mayor cuanto más completa sea la anestesia. Llevado al extremo, la anestesia total no sólo elimina toda sensación do-lorosa, sino también toda sensación del tipo que sea, toda participación.

Así pues, todo depende de lo que tú desees:

— Si quieres tomar en tus manos el hecho de dar a luz y vivirlo plenamente, el PSD representa el método necesario y suficiente para ti.

— Por el contrario, si desde el comienzo del embarazo la sola mención del parto te produce pesadillas que te impiden dormir (es más frecuente de lo que se cree), no dudes ni un momento: elige dar a luz con anestesia total; todo el mundo saldrá ganando, y en especial tu hijo.

— Si pese a desear asumir el máximo de responsabilidad posible, te asusta un poco el dolor o temes perder el control —lo que sería muy natural—, pregúntale a tu médico qué método analgésico puedes utilizar.

Anestesia en el Parto – Ventajas e Inconvenientes

08.01.11

Ventajas
Evidentemente, el parto resulta indoloro por completo; la madre se despierta en su cama, con el niño en la cuna a su lado. La duración total del parto se acorta notablemente. No hay efecto alguno sobre el niño con los productos citados.

Inconvenientes
La madre permanece pasiva, sin ver el nacimiento de su hijo. Este argumento, importante para algunas mujeres, lo es mucho menos para otras, que temen por encima de todo los dolores del parto.

La anestesia no comienza hasta que se ha iniciado la dilatación; las primeras contracciones serán pues sentidas por la parturienta, pero son las menos dolorosas.

Esta técnica requiere la presencia del partero y el anestesista durante toda la duración de la anestesia. Sin embargo, dicha duración es corta en este caso: de veinte a cincuenta minutos como término medio. En una clínica privada, el precio del alumbramiento sólo se verá incrementado con los honorarios del anestesista. En la práctica hospitalaria, todo depende del personal médico de que se disponga.

Se trata de una anestesia total, que por lo tanto comporta un riesgo para la madre, por mínimo que sea. Además de que los accidentes a causa de la anestesia son rarísimos en la actualidad, los productos utilizados parecen todavía más inofensivos que los usados en la práctica quirúrgica (que producen una anestesia más profunda). De todos modos, los riesgos de la anestesia general son, en nuestros días, infinitamente menos elevados que los de un accidente de coche.

A veces es necesario ayudar a la expulsión por medio de los fórceps o la ventosa, debido a la disminución de los esfuerzos expulsivos.
Resulta inútil la presencia del padre e imposible la realización del nacimiento sin violencia.

En resumen
Sin tratarse de una técnica rutinaria, la anestesia total puede representar una excelente solución para la mujer aterrorizada por los dolores del parto. Puede asismismo rendir grandes servicios en la que pierde los estribos durante el alumbramiento y cuya agitación puede constituir un obstáculo para el buen desarrollo del proceso. Puede ser utilizada, en fin, para mejorar una mala dilatación del cuello del útero.
Su aplicación es más sencilla que la de la anestesia peridural, el parto es más rápido y los incidentes menos frecuentes.

Es el método anestésico que parece contar con el beneplácito de los tocólogos franceses, al menos en la actualidad.
En cuanto a los efectos sobre el niño, no los hay si se usan exclusivamente el Gamma OH o el Viadril. Cuando se requiere añadir un poco de Pentotal (el anestésico quirúrgico clásico), las dosis utilizadas son siempre mínimas y, como máximo, producen en el bebé una ligera somnolencia, que desaparece con rapidez.

Anestesia Total en el parto

07.26.11

Todo el mundo sabe que la anestesia total consiste en inyectar un producto por vía venosa, el cual llega rápidamente al cerebro, ocasionando una desconexión completa de todo el organismo y de la conciencia.

En el caso del alumbramiento, hasta hace unos años la anestesia total tenía mala reputación, dado que el producto anestésico pasaba al feto a través de la placenta. Sus efectos sobre el niño consistían asimismo en una desconexión, así como perturbaciones de su centro respiratorio.
Desde hace una década, disponemos de productos anestésicos completamente distintos de los utilizados en la anestesia total quirúrgica.

Dichos productos (Gamma OH y Viadril) se aplican con toda comodidad en el parto, ya que no tienen prácticamente ningún efecto sobre el niño.
Además, la marcha del parto se ha visto modificada de modo favorable por el uso de tales productos, ya que la dilatación del cuello del útero se logra con mucha mayor rapidez.

El parto con anestesia total en la práctica

No se aplica la anestesia hasta que el cuello del útero se ha dilatado cinco centímetros.

Se conecta entonces un frasco de perfusión venosa al que se añade post-hipófisis para asegurar las buenas contracciones uterinas, ya que la anestesia tiende a hacerlas más lentas.

En ese momento se inyecta el producto anestésico, directamente en el conducto de la perfusión, lo que evita un nuevo pinchazo. La parturienta se duerme en un minuto, más o menos.

Bajo los efectos de la anestesia, que relaja el cuello uterino, y de la perfusión de post-hipófisis, que produce contracciones uterinas eficaces, el período de dilatación evoluciona notablemente de prisa; no es raro encontrar el cuello dilatado por completo y la cabeza habiendo descendido del todo unos treinta o cuarenta minutos después.

La expulsión se lleva a cabo, o bien espontáneamente, pues las ganas de empujar no siempre resultan anuladas por esta anestesia, o bien aplicando los fórceps o la ventosa en la vulva. Una vez de cada dos, el niño grita de inmediato; en los demás casos, duerme un poco y grita unos segundos después.

Pro y contras de la Anestesia Peridural

07.24.11

Ventajas
El parto es verdaderamente indoloro a partir del momento en que se realiza la inyección.

La futura madre permanece consciente, y puede asistir al nacimiento de su hijo. Su cooperación y alegría son totales, ya que no se ven alteradas por los fenómenos dolorosos. Su marido puede y debe hallarse presente, a fin de participar también en el milagro del nacimiento.

El método del nacimiento sin violencia puede ser aplicado, y el niño no se verá afectado por este método de anestesia. La utilización de un método instrumental de extracción (que sin embargo no es obligatorio) no constituye a priori una contraindicación para el nacimiento sin violencia. Cabe pensar que de ese modo el niño tendrá una necesidad aún mayor de que le calmen y tranquilicen.

Inconvenientes
Son equiparables a las ventajas.

Como hemos visto, elimina las ganas espontáneas de empujar, obligando aun uso más frecuente de la extracción instrumental.

La insensibilidad completa de la parte inferior del cuerpo lleva a la parturienta a asistir como espectadora a su propio parto, lo que crea un sentimiento de fustración en algunas mujeres que desean una participación más activa y que sienten como algo negativo el hecho de no percibir que dan a luz.

Pueden sobrevenir accidentes en caso de vigilancia insuficiente (e incluso en los casos mejor controlados). El más frecuente es que a la madre le sobrevenga una hipotensión, si bien por otra parte responde al tratamiento apropiado. Se han señalado asimismo persistentes dolores de cabeza, que pueden prolongarse hasta varias horas después del parto. Excepcionales, pero mucho más graves, son los accidentes debidos a una difusión demasiado grande del producto en el canal raquídeo; en tal caso, pueden presentarse trastornos respiratorios o cardiovasculares.

Si bien todos esos inconvenientes son menores (extracción instrumental) o muy raros (complicaciones), la aplicación de este método no resulta fácil a causa de la necesidad absoluta de una vigilancia constante, la cual implica la presencia de dos médicos (el tocólogo y el anestesista) durante la fase de dilatación y el alumbramiento, lo que supone varias horas. Ahora bien, esa movilización de dos médicos especialistas durante varias horas para un solo parto plantea problemas prácticos y financieros de difícil solución.

Eso explica por qué en la práctica este método sólo se utiliza en dos tipos de ejercicio médico. Por un lado, en el alumbramiento de super lujo, en el que los honorarios son a menudo extremadamente elevados; eso explica su éxito en Estados Unidos (donde la gente acepta pagar muy caros los cuidados médicos) y en ciertas clínicas de lujo de algunas ciudades europeas. Y por otro, en el parto que podríamos denominar «industrial», realizado en centros en que, al haber muchas mujeres juntas durante la fase de dilatación, dos médicos funcionarios que trabajan a jornada completa pueden ser suficientes para vigilar al mismo tiempo varios alumbramientos.

Al menos, es bueno saber que la anestesia peridural pierde progresivamente terreno desde hace algunos años en Estados Unidos, Canadá e Inglaterra, lo que hace suponer que no satisfacía del todo a los médicos o a las madres.

Anestesia Peridural

07.18.11

La anestesia peridural

Se trata de la anestesia local más conocida. Es mucho más utilizada en los países anglosajones que en los latinos, debido sin duda a los problemas que plantea su aplicación, resultando más adecuada a unos tipos de práctica médica que a otros.

Consiste en introducir en la parte baja de la columna vertebral, entre dos vértebras (tras una anestesia local previa), un fino tubo o catéter que se empuja por debajo del saco dural (el cual rodea la médula espinal), allí donde nacen los nervios de la parte inferior del cuerpo y de los órganos pélvicos, es decir el útero y la vagina.
El producto anestésico se inyecta pues por fuera del saco dural, que rodea la médula espinal y contiene el líquido cefalorraquídeo, y se difunde alrededor de ese saco; de ahí el nombre de anestesia «peridural» (o epidural). El uso de un catéter permite renovar la inyección anestésica cuando se desea.

La anestesia no se aplica hasta que el cuello del útero haya dilatado cinco centímetros en la primeriza, y seis o siete en la multípara.

La colocación del catéter se lleva a cabo con la mujer sentada en la cama y redondeando la espalda. Tras una pequeña anestesia local, la aguja que guía al catéter se introduce entre la primera y la segunda vértebra lumbar, o bien entre la segunda y la tercera.

El anestesista procede entonces a inyectar el producto anestésico por el catéter, permitiendo éste, como ya he dicho, renovar eventualmente la inyección si el efecto de la primera se atenúa.

Muy poco después de la inyección, aparece la insensibilidad en la parte inferior del cuerpo, por debajo de la cintura. La mujer sólo percibe una sensación de calor en las piernas, y la impresión de estar «separada» de la parte inferior de su cuerpo.

Simultáneamente a la aplicación de la anestesia, se conecta un frasco de perfusión venosa en el brazo, frasco de suero al que se añade la post-hipófisis para asegurar las buenas contracciones uterinas, ya que la anestesia tiende a hacerlas más lentas.
Bajo los efectos de la anestesia, que acaba con el temor y la tensión debidos al dolor, y de la perfusión venosa de posthipófisis, el cuello se dilata mejor, y el desarrollo del parto se acelera. Con bastante frecuencia, la duración del alumbramiento, entre la inyección de anestésico y la salida del niño, se reduce a una o dos horas.

Al no percibir la parturienta las contracciones, tampoco sobrevienen las ganas de empujar. En consecuencia, la mujer debe empujar sin sentir la necesidad, guiándose por el endurecimiento de su vientre (que traduce la contracción) y los consejos del tocólogo.
Con todo, los esfuerzos expulsivos artificiales son menos eficaces que los realizados en el parto natural.

El descenso y la rotación de la cabeza del niño por las vías genitales, así como su posterior salida de la vulva, pueden verse un poco entorpecidos, lo que con frecuencia impulsa a utilizar la ventosa o los fórceps para la terminación del parto. Por otra parte, eso explica por qué en Estados Unidos se usan con más frecuencia los fórceps, de los que existen casi veinte modelos distintos (ya hemos dicho que esta anestesia es más empleada en los países anglosajones).

No obstante, el uso actual de esos medios instrumentales que ayudan a la liberación del niño apenas plantea problemas, y forma parte de ¡a rutina obstétrica cotidiana.