Artículos en ‘ser padres’

El Rol importante de los padres

08.27.12

Los papás a menudo se sienten dejados de lado, pero no hay realmente mucho que pueden hacer para ayudar a sus socios.

Muchos de los futuros padres piensan que tienen dos empleos, ya sabes, el que comienza el proceso del embarazo, y luego la que comienza nueve meses después. Pero la realidad es que a pesar de que las madres son portadoras superiores de responsabilidad físico durante el embarazo, los hombres pueden desempeñar papeles importantes, también. Así que imprima esta página y dejar que en su mesita de noche. Él no tiene que leer su mente, y usted no tendrá que darle la lata.

La práctica

Obtener el Paint vivero listo y ventilar hacia fuera (sin humos para la mamá o el bebé). También, consiga el piso y los muebles listos para ir antes de tiempo por lo que, también, pueden gas de salida antes de la guardería que se necesita. Aprende a aceptar las palabras “asamblea requerida”: De la cuna a dos ruedas, sus habilidades prácticas estará en gran demanda.

Tome el control de los puntos de la cubierta a prueba de niños eléctricas, coloque muebles pesados ??a las paredes, instalar las puertas del bebé y así sucesivamente. Puede parecer mucho tiempo hasta que su hijo va a gatear y explorar, pero ese día estará aquí antes de que te des cuenta.

Asegure el futuro de su hijo si usted no lo ha hecho, elaborar una voluntad y acuerdo de tutela, los poderes de la salud y otros documentos importantes, y asegúrese de que su vida y las políticas de discapacidad están en su lugar.

Amplíe su tarea horizontes Cualquier cosa que pueda hacer para aliviar un poco el día a día la carga de su pareja aliviará su estrés y hacer que ella se siente mejor en todos los sentidos, anotando que los principales puntos de pop. Ella pide un plátano a las 3 am y no hay bananas? Bueno, ya sabes dónde están tus zapatos.

Ayuda con la lactancia Ella va a estar agotado después de dar a luz, e incluso si ella está amamantando, usted puede ayudar a levantarse y llevar al bebé a ella en la cama. Pequeños ahorros de energía tendrá grandes beneficios.

El emocional

Escuche primero, y luego hablar Sus conversaciones sobre deportes, política o lo que sea que pasó durante el día debe pasar a segundo plano a temas como las náuseas, aumento de peso y la ansiedad sobre las pruebas prenatales.

Ir con la corriente Ella está probablemente va a tener cambios de humor. Recuerde que sus hormonas están detrás de muchos de ellos, y no reaccionar de forma exagerada.

Mostrar su apoyo Ella tiene que dejar el alcohol, por lo que renunciar a su bebida, también. Ir al mayor número de consultas prenatales como sea posible. Dile algo agradable-porque sí.

Recuérdese a sí mismo que ya no eres numero uno Es fácil saber que esta nueva era se acerca, pero se puede sentir diferente cuando es obvio que el bebé es lo primero. Este cambio es todo por el bien de su familia.

El físico

Utilice sus manos en su espalda, su cuello, sus hombros, sus pies. Frotar, acariciar, amasar, lo que a ella le gusta cuando ella le gusta. Todo el peso adicional que está llevando significa que ella está sosteniendo un montón de tensión. Usted puede ayudarle a liberarlo.

Sea sensible sobre el sexo Ella puede o no puede estar interesado en pañuelo o panky. Si lo es, averiguar qué es lo más cómodo para ella. Una opción: mentira lado a lado (el hombre detrás), la penetración poco profunda podría ser mejor. Otro: Cuando está en la cima, no hay ninguna presión sobre su vientre y ella puede control de la velocidad y la profundidad del movimiento.

Mostrar su afecto por otros medios pequeños gestos físicos-los abrazos, los besos, los asideros de sujeción puede tener grandes implicaciones emocionales. Iniciar ellos. A menudo.

Un nuevo análisis revela que nalgadas hacen mucho daño

06.08.12

El debate nalgadas, una vez más en los titulares debido a un reciente análisis de estudios previos sobre la medida disciplinaria de uso común. La información combinada dibuja una imagen atractiva a largo plazo de las reacciones del niño a la disciplina física y desalienta la práctica por completo.

El reciente análisis reitera gran parte de lo que ya hemos oído hablar de nalgadas – que funciona en el corto plazo para corregir el comportamiento, pero puede dar lugar a aumento de la agresividad y largo plazo problemas de conducta en el futuro. Dos décadas de investigación fueron objeto de examen a fin de que los investigadores ver los mismos patrones surgen. Joan Durrant, autor principal del psicólogo análisis de niños, y profesor de la Universidad de Manitoba, dice: “Encontramos niños que son castigados físicamente más agresivo con el tiempo y los que no son castigados físicamente reciben menos agresiva con el tiempo.”

De hecho, una abrumadora mayoría de los estudios no encontraron ningún resultado positivo de las palizas. Durrant explica la psicología, posiblemente en juego: “Si alguien nos golpeó a cambiar nuestro comportamiento, podría dañar nuestra relación con esa persona Podemos sentir resentimiento No es diferente para los niños…” Nalgadas se ha relacionado con problemas de salud mental más en la vida, como la depresión y la ansiedad. La práctica ha demostrado que causa cambios físicos en el cerebro y aumenta la probabilidad de abuso de drogas y alcohol.

Curiosamente, los Estados Unidos es algo único en el número de padres que utilizan el castigo corporal. Países como Suecia, Israel, Kenia y muchos otros en todo el mundo han prohibido la práctica de los padres.

Muchos expertos creen que los padres pegarle porque es lo que saben y lo que se plantearon. Se convierte en una herramienta que encuentran fácil de usar para resolver problemas, a pesar de que hay muchas otras opciones que pueden no tener en cuenta. En Suecia, los padres se les proporciona información acerca de las etapas de desarrollo de los niños, lo que les permite entender mejor a sus hijos y la mejor forma de comunicarse con ellos. Durrant puntos fuera “, a dos años de edad, son las personas más agresivas del mundo.

Ellos no entienden el impacto de su comportamiento y que no pueden inhibirla. Así que cuanto más un niño ve a alguien para resolver los conflictos con la agresión, el más agresivos se vuelven “.

Ella utiliza a su hijo como un ejemplo de cómo corregir el comportamiento de calma – dejó caer cepillo de dientes de su padre en el baño y ella toma nota de que estaba experimentando con cómo las cosas caen en el agua. Una vez que ella le explicó lo que el baño se utiliza para el padre y le preguntó si se quiere poner un cepillo de dientes en la boca que había estado allí, su hijo nunca lo hizo de nuevo.

El análisis plantea muchas cuestiones familiares en el debate de los azotes. Sin duda, hay muchos padres que se sienten que el castigo físico es una parte importante de la crianza de un niño, a pesar de cualquier evidencia insinuando que podría ser perjudicial.

Muchos padres encuentran que es una reacción instintiva cuando están enojados con las acciones del niño – una práctica que no sólo es perjudicial en el largo plazo, pero pueden rápidamente caer en el abuso infantil. Algunas estadísticas mencionan el número de padres que pegan a sus hijos en un 90% en los Estados Unidos – una cifra alarmante teniendo en cuenta toda la evidencia que muestra que es una práctica nociva y en gran parte sin el beneficio.

Más reactivos llevan a más rabietas!

05.17.12

Este nuevo estudio sobre los niños que recogen las conductas de afrontamiento de sus padres no debe ser una sorpresa, pero es un buen recordatorio de lo que los mensajes que constantemente estamos enviando a nuestros hijos.

Los investigadores descubrieron que los niños pequeños eran más fáciles de molestarse si sus padres o de sobre-reaccionado rápidamente se convirtió en molesto por el comportamiento de su niño pequeño.

Más de 350 familias con adoptó nueve meses de edad fueron incluidos en un estudio de los mecanismos de adaptación recogidos por los niños de sus padres. Los padres consideran el exceso de reactivos se apresuraron a enojarse con sus niños pequeños, incluso si las conductas que se dedican a eran las típicas de su edad. Los niños de estos padres sobre-reaccionan a su vez, eran más propensos a actuar y tenían más rabietas de lo normal para su edad.

Los investigadores siguieron a estos niños hasta que cumplieron 27 meses de edad y encontraron que el mismo grupo de niños tenían los problemas más del comportamiento de 24 meses de edad. El autor principal del estudio, Sharon Lipscomb de la Universidad Estatal de Oregón, cree que las emociones negativas pueden tener sus propios procesos de desarrollo que llevan a la conducta posterior del niño.

Lipscomb dice: “La capacidad de los padres para regularse a sí mismos y permanecer firme, confiado y no reaccionar de forma exagerada es un factor clave que pueden ayudar a sus hijos a modificar su comportamiento que dio el ejemplo como padre de familia en sus propias emociones y reacciones.”.

El exceso de reactivos padres no eran el único factor descubierto en los niños hipersensibles, la genética también juega un papel importante. Los niños criados en un ambiente de bajo estrés, pero que la emocionalidad negativa heredada de sus madres al nacer eran más propensos a problemas de comportamiento.

¿Cómo hacer frente a las dificultades en el frente de sus hijos?

Los niños y sus límites

11.29.11

Cuando un chico nace es un ser indefenso y vive gracias al afecto y al cuidado, principalmente el prodigado por la madre. Cuando deja la cuna es necesario comenzar a ponerle límites, es decir: indicarle lo que no debe hacer para preservarlo.

El límite le marca dónde está el peligro, por ejemplo “no toques el enchufe“, dicho en un tono firme y seguro va a permitir que el chico adquiera confianza en que ei adulto le marcará por dónde puede ir.

Un grito no necesariamente es represivo, sí lo es castigar, encerrar o ejercer una violencia desmedida, como una paliza muy fuerte. Pero la represión sobre los hijos no sólo se puede ejercer en forma de castigos físicos sino también psíquicos, por ejemplo con dobles mensajes como “mamá no te va a querer más” y los mandatos (“tenes que ser abogado como papá”) que encubren el mensaje “serás lo que debas ser o no serás nada”.

Esto genera inseguridad y temores en el chico. En cambio, el límite que viene del adulto, ya sea del padre o del docente, favorece el crecimiento, promueve la creatividad y permite desarrollar la independencia y la seguridad. El límite puesto en el momento adecuado favorece la autoestima. En los adolescentes la cuestión de los límites adquiere otros matices. En primer lugar, hay que partir del hecho de que es sano que el adolescente intente transgredir, para seguir autoafirmándose.

Por eso no hay que temer ponerle límites; sin embargo hay que tener en cuenta que éstos no sólo tienen la intención de defender al hijo de los peligros del mundo, como en el caso de los niños pequeños. Con el hijo adolescente, las normas tienen que ver más con la seguridad de los padres.

Es decir, cuando uno le dice a un hijo adolescente que vuelva a determinada hora y no más tarde, es porque uno como padre va a estar menos inquieto de este modo, y no porque los peligros reales sean menores. Si uno no le quiere prestar el auto a su hijo que ya sabe manejar, no necesita decirle: “te van a robar, vas a chocar”.

En cambio si le explica que no se lo da porque uno estaría intranquilo, aunque la discusión igualmente se genere, no va a infundirle inseguridad. Cada padre tiene que reconocer su propio límite de tolerancia y confiar en que es necesario para el hijo saber cuáles son estos límites, porque si bien un “no” puede causar frustración, que éste falte puede hacerlo sentirse a la deriva.

Tres etapas fundamentales del crecimiento

07.20.11

Cabría pensar que las hembras de los mamíferos criarán a sus hijos con dureza desde que nacen, forzándolos a enfrentarse inmediatamente a las realidades cotidianas a fin de prepararlos para esa terrible «lucha por la vida».

Ahora bien, no ocurre nada de eso.

La observación de la vida de los animales nes demuestra que las relaciones entre padres e hijos pueden dividirse en tres períodos:

— La infancia. Es la única que nos interesa en este momento, y corresponde al recién nacido, al lactante y al niño pequeño en la especie humana. Por lo que respecta a los mamíferos, este período da lugar a lo que los especialistas denominan en la actualidad «el materna je», período durante el cual —volveremos a ello— la cría está superprotegida y depende por completo de su madre.

— La adolescencia. En la especie humana corresponde a los niños más mayores. Este período se halla marcado por una educación pasiva y activa a la vez. La cría de los mamíferos es preparada por sus padres y por sus adquisiciones experimentales para afrontar las realidades de la vida cotidiana: buscar el alimento, descubrir y evitar los peligros, reconocer a sus enemigos, luchar, etc. El hijo realiza el aprendizaje de la vida bajo la dirección y la vigilancia de sus padres.

— El paso a la edad adulta. Viene marcado por la pubertad. A partir de ese momento, el animal rompe por completo los lazos con su familia; en adelante vivirá su propia vida en tanto que ser distinto y responsable. La actividad sexual ocupará un lugar relativamente importante en la vida del individuo.

Educación de los Hijos

05.09.11

El problema por el que está atravesando tu hija tiene más que ver con tus propias inseguridades y con las de su papá. En algún momento de su historia, ustedes dos decidieron que ella no lo viera más. Entonces Eli tenía tres años. Dos años después, también son ustedes los que, tratando de recomponer su pareja, pretenden que, de buenas a primeras, la nena entienda que su papá volvió cuando ni siquiera sabe por qué se fue.

Los niños son personas completas. Con sentimientos, necesidades y emociones. Sería bueno que los adultos pudiéramos reconocer este aspecto. Si lo hiciésemos, tal vez comprenderíamos que sufren como nosotros, que se enojan como nosotros, que desconfían como nosotros. Si los adultos no saben qué hacer, por qué le pedimos a una nena que sepa. Ella se va a tranquilizar cuando sus papas estén seguros de lo que quieren y se lo planteen con coherencia y seguridad a su hija.

Si no, lo único que le queda es desobedecer, estar enojada y de muy mal humor. Partamos de una premisa clave: para los chicos es indispensable tener amigos. Las amistades infantiles son muy importantes para un sano desarrollo de la personalidad. Sin embargo, puede darse el caso de que algún amigo de nuestro hijo no nos guste. Quizá nos parece un male-ducado, cuando viene a casa no se comporta con la debida corrección o, incluso, pensamos que puede ejercer una influencia negativa sobre nuestro hijo.

rerdad e Debemos evaluar si en realidad existe algo negativo en ese chico o si, simplemente, no nos cae bien. Porque, en esta última situación, debemos aceptar que los gustos de nuestro hijo no tienen por qué coincidir con los nuestros. En el caso de que su comportamiento nos disguste cuando visita nuestra casa, hay que ver si, sencillamente, choca con alguna norma de nuestro hogar. No todo el mundo educa igual a sus hijos. Habrá que explicarle (porque él solo no puede adivinarlo) que en nuestra casa no se le tira de la cola al gato o no se ponen los pies en el sillón.

Hay que hablar claro. Si se trata de algo más serio, tenemos derecho a plantearnos si a nuestro hijo le conviene un amiguito así, también a decírselo muy clarito o, incluso, a no invitarlo más. Pero actuemos con cautela. Tal vez ese amigo es importante para nuestro hijo y su influencia no es ciertamente tan negativa. En los más chiquitos raramente existe ese mal influjo.

para no ofender al chico ni perjudicar su amistad con nuestro hijo. Y quién sabe, puede ser que tengamos “buena onda” con el chico y sepamos ganárnoslo y hacerlo nuestro amigo. Hablar con sus padres puede ser interesante. Es posible que logremos un entendimiento y, con su colaboración, salgamos todos beneficiados. Y recordemos, sobre todo si nuestro hijo todavía es muy chiquito, que recibir amiguitos en casa es una gran ayuda para favorecer su sociabilización.

Nuevos Hermanos – La actitud de la madre

05.04.11

¿Qué transmite mamá con su actitud? Los chicos tienen una fina antena que capta perfectamente la actitud de la mamá hacia esa persona nueva. Un sexto sentido les indica si su mami, y no sólo con sus palabras, lo está animando a confiar en esa persona extraña o si, por el contrario, desde el fondo de sus sentimientos le está diciendo: “Cuidado, hijo mío, esa mujer es una intrusa que no es de confiar porque quiere robarme tu amor”.

En efecto, algunas madres llegan a sentir celos de las maestras.

Esos celos pueden manifestarse desde el principio, con lo que condicionan negativamente la adaptación del chico al jardín o guardería. Pero también pueden aparecer o agravarse más tarde, cuando el pequeño empieza a mencionar a su seño cada día, mostrando claramente un gran afecto.

Algunas mamas son incluso más dependientes que sus propios hijos. Es a ellas sobre todo a quienes les cuesta la separación diaria. Quizá por un carácter inseguro, o celoso, o porque piensan que sólo ellas son capaces de cuidar a su hijo como se debe.

El caso es que pueden producirse verdaderos problemas. Algunas dificultades de adaptación, negativas del chico a comer en el colé, etc., se deben a veces a la actitud recelosa que él capta en su mamá hacia los cuidados que recibe fuera del hogar.
Una madre puede malin-terpretar ese entusiasmo que su hijo muestra por su maestra, temiendo que pueda usurparle el lugar en su corazón. Antes hemos utilizado la palabra “apego” y hemos dicho que el chico desarrolla ese sentimiento hacia su educadora. Veamos en qué consiste.

Se trata de un lazo afectivo especial que el niño establece con unas pocas personas, las más allegadas, aquellas que lo cuidan y satisfacen habitualmente sus necesidades.

Cuando el pequeño percibe que una figura de apego está cerca, es capaz de moverse de un lado para otro, explorar los juguetes, concentrarse en ellos y relacionarse con otras personas. Pero cuando se siente inseguro porque no hay cerca ninguna figura de apego o el apego con ellas es defectuoso, ese necesario y saludable comportamiento exploratorio se paralizará o empobrecerá a causa de la ansiedad.

Tradicionalmente, la principal figura de apego es la mamá, pero no es la única. ¿Qué pasa con el papá, con los
abuelos, las educadoras del Jardín o las niñeras a domicilio? El nene establece relaciones de apego con más de una persona, y suele instituir una jerarquía: una de ellas es la número uno, aunque las que siguen también son importantes.

Padres – educadores y no amigos

04.30.11

Los padres de Augusto pretenden sustituir con obsequios la falta de atención y de afecto. No nos sorprenderá saber que, en realidad, Augus pretendía compartir con sus amigos los objetos robados. Hay chicos que son poco hábiles para hacer amigos y tratan de comprar la amistad con obsequios. Al fin de cuentas, en su caso, es un modo de aplicar a las relaciones entre amigos lo que aprendió en la relación de sus padres con él.

Quien se siente poco amado termina por sentirse poco digno de ser amado. Al considerar que tiene poco que ofrecer como persona, Augusto pretende comprar la amistad, el afecto y aceptación de sus compañeros a base de obsequios materiales. Roba por necesidad de amor, de simpatía y porque en el fondo no cree merecerlos.

Y como tiene un pobre concepto de sí mismo y cree carecer de otros valores y cualidades por los que ser apreciado por sus iguales, recurre a esas hazañas que le permiten parecer valiente y atrevido ante ellos.

No en todas las familias de los chicos que cometen hurtos tienen que darse las mismas circunstancias que en la de Augus, pero es fácil que aparezcan algunas u otras muy análogas. Tampoco hay que conceder igual importancia a todos los robos, algunos ni siquiera merecen llamarse así.

No es lo mismo el caso de un chico glotón, que no resiste la tentación de tomar en casa golosinas a escondidas, que el de Augus, que ya ha robado algunas veces en lugares públicos. Pero incluso en casos así es mejor no dramatizar.

Aún es una buena edad para observar con lucidez al chico, tomarse en serio sus problemas y remediarlos. Más tarde puede ser cada vez más difícil.

Madres y Padres en la educación

04.26.11

Mamá y papá ocupan un lugar privilegiado Pero el tiempo que se pasa con el chico no es el factor fundamental del apego: lo esencial no es la cantidad, sino la intensidad de ese contacto. El niño se da cuenta de que sus padres le prestan atención con mayor fuerza e interés que una maestra. Nata que él es más importante para ellos.

De todos modos siempre ayuda el que la relación tenga ciertas constantes o rutinas; que la mamá (o el papá o ambos) se reserve para ella algunas atenciones como bañar, dar de cenar y, sobre todo, acostar a su hijo. Son momentos especiales de intimidad y ternura que, repetidos a diario, mantienen y fortalecen el lazo afectivo fundamental.

También es beneficioso para el chico sentirse vinculado afectivamente a varias personas, aunque prefiera a una o dos.

Las madres pueden estar tranquilas cuando su hijo se pasa el día recordando y alabando a su maestra. El amor que siente por ella es normal.

No sólo eso: es conveniente y necesario. En primer lugar, porque nos indica que el chiquito se encuentra en buenas manos, que está recibiendo un cuidado de calidad. Y segundo, porque es necesario para que se adapte bien al Jardín, para que disfrute y se beneficie al máximo.

Maternidad – criando hermanos

04.24.11

La mayor parte del tiempo los hermanos no pretenden herir al bebé, sino relacionarse con él, igual que lo hacen con las demás personas.Y pueden lograrlo: lo único que necesitan es desarrollar cierta delicadeza en sus modos.

Para ayudarlos, en lugar de decirles:”Con cuidado, por favor”, es preferible mostrarles cómo se hace en la práctica y que así puedan repetir nuestros movimientos.

Se les puede sugerir que acaricien las piernas y brazos del pequeño, ya que estas partes del cuerpo no son tan delicadas como la cabecita, las manos o los pies.

Es normal que ios hermanos mayores empujen, retuerzan o pellizquen a los pequeños, porque a veces no pueden reprimir sus celos y enojos. Conviene intervenir de inmediato, explicándoles lo indefenso que está y que también él siente dolor. Antes de que lo expresen físicamente, es recomendable pedirles que nos digan cuándo están molestos o si se sienten dejados a un lado.

Malos comportamientos – robos infantiles

04.22.11

Las circunstancias familiares influyen Si sus padres se atrevieran a ser sinceros, tendrían que reconocer que muy frecuentemente han tratado de sustituir con regalos esa falta de tiempo y dedicación para con sus hijos. Y que conceden mucho valor al dinero y al triunfo.

Un chico puede robar para compensar un sentimiento de abandono, de no ser atendido porque sus padres están demasiado ocupados. Asimismo puede hacerlo para molestarlos. Sabe que a ellos los humilla tener un hijo que robe y, más o menos conscientemente, elige ese modo de mostrarles su resentimiento.

También puede realizarlo por un sentimiento de culpa, para que lo castiguen. Se siente culpable de su resentimiento hacia su padre, su madre o ambos, y realiza un acto que le supondrá un castigo, castigo que lo ayuda a aplacar ese sentimiento de culpa. Parece algo retorcido, ¿verdad? Pero los psicoanalistas saben muy bien que el sentimiento de culpa puede provocar curiosos comportamientos.

Las tres causas que terminamos de analizar (el sentimiento de abandono, el desquite, la culpa) pueden darse incluso todas a la vez, con lo que ya tenemos un sólido y potente entramado. Es posible que se den en Augus, y no sólo ésas.

Evidentemente, sus padres no son cacos de película, de los que su hijo pueda aprender a delinquir. Pero sí es verdad que sitúan el dinero y el éxito material por encima de otros valores. Son grandes consumidores y se pasan el tiempo hablando de marcas. Una visión de la vida, por cierto, nada rara hoy en día. Y un chico puede captarla y tratar de realizarla a su manera.
Ciertos valores morales (deber, honradez, conciencia…) están en crisis, para bien o para mal, que en eso no entramos.

No tienen el mismo poder de guía y límite que para generaciones anteriores. Mientras que otros valores como la audacia, el sentido comercial, el ser despabilado, el éxito rápido y fácil están en auge. Es necesario darles a los chicos desde el principio, junto con un buen ejemplo, nociones de honradez muy claras y sólidas. Si nos dedicamos a predicar simplezas del tipo “Ya que todos roban, por qué no voy a robar”, no nos extrañe si luego recogemos tempestades.

Celos entre hermanos – hermano mayor

04.18.11

Momentos exclusivos para el mayor Preparar a los hijos no previene contra todas las formas de rivalidad entre hermanos. Ahora me doy cuenta de lo poco realista que fui al pensar que ciertamente podría evitar los celos de mi hija. Aunque los chicos de cinco y seis años son capaces de hablar sobre abstracciones (como la importancia de compartir, por ejemplo), no son lo suficientemente maduros como para predecir cómo van a actuar en un caso real.

En vez de insistir en cómo van a cambiar las cosas cuando llegue el bebé -porque la situación, así pintada, puede darles miedo-, conviene hablarles sobre las cosas que permanecerán igual. El ajuste será menos traumático si los chicos pueden contar con cier tas rutinas que van a mantenerse. Querrán saber quién los acostará por la noche, por ejemplo, y quién los acompañará al colegio cada mañana.

Si los chicos hacen comentarios del estilo “¡Nadie reta nunca al bebé!” o “La abuela no nos quiere a los dos por igual”, probablemente estén comparando cómo se trata al bebé y cómo se los trata a ellos. También es posible que hagan comentarios negativos sobre sí mismos, como “¡Soy tonto!” o “¡Me odio!” o “¡Soy feo!”.

En ese caso, la respuesta automática de los padres seguramente sería: “¡No. No es verdad!”. Y, sin embargo, sería mucho más conveniente si fuera más específica, como, por ejemplo: “¡Qué bien! ¡Escribiste tu nombre y tu apellido! ¡Eso sólo lo hace la gente inteligente!”.

Ahora que Micky se está acostumbrando a ser la hermana mayor -ya tiene 6 años y Juan, 18 meses-yo sigo recordándole las cosas que son nuestro territorio exclusivo, como la cita con el cuento de antes de dormir, acurrucadas en su cama. También le digo que no importa cuántos bebés más tengamos, porque siempre la querremos. “¡Hasta la Luna ida y vuelta mil millones de veces!”, es una frase que le repito desde que nació.

Mis preocupaciones iniciales con respecto a la rivalidad entre mis hijos están desapareciendo. La diferencia de edad que hay entre ellos les permite brillar a cada uno en lo suyo sin que haya muchas interferencias. Micky, a veces, es un poco violenta cuando juega con Juan, pero también lo protege mucho y, si yo interpreto bien los balbuceos de Juan, concluyo que él también está muy contento con su hermana mayor.

Padres y Educadores

04.14.11

Ojo a su mamá, que mientras la viste y arregla le dice: “¿No te dejas peinar? ¡Qué va a decir Silvana, con lo que a ella le gusta verte linda! ¡Mira que se lo cuento!”. A juzgar por este detalle se diría que entre la mamá y la seño de Laura hay buena sintonía: que trabajan en equipo, pero ¿las cosas son siempre así?

Los jardines de infantes contribuyen al desarrollo social, físico y psicológico (intelectual y emocional) del chico. Y para hacerlo bien, los profesionales que trabajan en ellos deben contar con la colaboración entusiasta y sin reservas por parte de los padres.

Más todavía si tenemos en cuenta que la atención que prestan a los pequeños debe incluir una indudable dimensión afectiva y crear a su alrededor un ambiente emocional similar al que reina en una familia.

Una pieza clave en este proceso es la famosa seño. La imagen de la maestra suele ser percibida por el chico de un modo similar al de sus principales figuras de apego: los padres. Y aunque esa persona fomenta un poco más la independencia, la interacción que el niño y ella establecen no es en realidad tan diferente.

Que chicos y chicas sientan cierto apego por la persona que los cuida facilita la seguridad que ellos necesitan para explorar el nuevo ambiente e iniciar la interacción con sus compañeros. Es decir, favorece su adaptación al Jardín. Un buen apego hacia esa figura de referencia contribuye a que se muevan con comodidad y desenvoltura, sin excesivos miedos ni aprensiones. Ese apego no interfiere en la relación con los otros chicos, muy por el contrario: los que se relacionan mejor con sus compañeros son los que tienen una buena relación con el docente, pero sin depender excesivamente de él.

Para que se establezca una buena relación entre el chico y su maestra es muy importante el momento en que se realiza la transmisión de poderes. Las personas nuevas provocan recelo y hasta angustia en los chiquitos. Y cuando ingresan en la escuela, todo son novedades: la maestra, los otros chicos, el lugar… Pero se ha comprobado que, cuando los primeros contactos se producen con la madre delante, la angustia del pequeño es mucho menor y la relación con el educador se establece antes.

La presencia de la mamá en la escuela permite al nene no sólo explorar con menos ansiedad el ambiente y familiarizarse con él, sino también (si la actitud de aquélla es favorable) relacionarse mejor con los docentes y adquirir la seguridad que necesita para adaptarse al nuevo entorno.

Celos de Hermanos – un nuvo bebé

04.13.11

Cuando quedé embarazada por segunda vez, mi hija Micaela, de casi cinco años, estaba muy orgullosa de su condición de hija única. El lugar entre mamá y papá en la cama de matrimonio le pertenecía solamente a ella. Siempre era el centro de atención cuando venía un invitado, y cualquier cosa que entrara en casa envuelta en papel de regalo y con un moño solía ser para ella.

Dos semanas después del nacimiento de su hermano, cuando Micky ya estaba un poco cansada de tantas visitas, regalitos y muestras de cariño por parte de familiares y amigos, se me acercó y me preguntó: “Mamá, ya me olvidé, ¿por qué era que tuvimos a Juan?”.

Si bien a muchos chicos y chicas de cinco y seis años los emociona la idea de tener un hermanito o hermanita, entre otras razones, porque muchos de sus amigos los tienen, también es perfectamente normal que sientan a la vez cierto resentimiento y celos cuando el bebé ha nacido.

Para ayudar al hijo a superar estos sentimientos contradictorios, es conveniente asegurarle que, aunque la familia esté cambiando, el lugar tan especial que ocupa seguirá siendo el mismo.

Paternidad Tardía

03.21.11

PATERNIDAD TARDÍA

PROS
- La pareja después de varios años de z en vivencia llega a una paternidad a conciencia en el momento justo y con un . neulo bien consolidado.

- Los padres ya cumplieron con sus proyectos personales y están dispuestos a entregarle todo su tiempo y amor al hijo que esperan.

- El matrimonio ya tiene una estabilidad económica como para afrontar sin preocupaciones los gastos que demanda un embarazo y un nuevo miembro en la familia.

- Las madres están más dispuestas a entregar todo su tiempo al niño sin lamentarse por no poder cumplir con todas las actividades que realizaba con anterioridad.

- Los padres longevos tienen una mayor conciencia de la responsabilidad que significa tener un hijo.

CONTRAS
- Después de los 38 años los riesgos en el embarazo natural se elevan notoriamente.

- Si se desea tener un hijo cuando los ovarios ya no funcionan se debe renunciar a que el bebé tenga la carga genética de la madre (en estos casos se utiliza un óvulo donado).

- Los padres que superan los 40 años tienden a tener actitudes de excesiva sobreprotección con respecto a su hijo.

- Los matrimonios mayores no tienen la misma paciencia para comprender y compartir los juegos y necesidades del niño.

- Si el bebé es de un segundo matrimonio, el niño seguramente se encontrará con hermanos mucho más grandes de los que lo separa
una amplia brecha generacional.

Ser Padres – una mágica aventura

03.19.11

Si bien puede haber miles de razones para que una pareja quiera tener un hijo, cada una encuentra su motivación. Por lo general, el significado de procrear está originado en el deseo de tener un proyecto en común, consolidar la pareja, materializar el amor de dos personas, darle una trascendencia a las vidas de cada uno y un sinfín de razones personales.

Sin embargo, a pesar de estas conjeturas la licenciada Viviana Tobi asegura que “es interesante observar que muchas parejas tienen hijos porque es una forma de responder a un mandato cultural y social que se puede observar, por ejemplo, cuando una pareja se casa y las personas que los rodean no hacen más que preguntar: ¿y… para cuándo? O por el contrarío son los miembros de la pareja los que sienten que lo que les queda por hacer para terminar de conformar la pareja es tener un hijo”.

Además, cuando una pareja desea procrear también está queriendo crecer como tal y de alguna manera sienten que ya resolvieron su situación Individual y quieren trascender y brindar todo su amor a otra persona.

Esto es lo que se llamaría un embarazo o paternidad a conciencia en la que la pareja se encuentra en un momento y con un vínculo tan consolidado que siente que ya está en condiciones de tener un hijo y brindarle afecto sin que esto determine un riesgo para su relación de pareja.

“Aunque parezca mentira, a veces, llegar a esta estabilidad lleva algunos años de convivencia y es una de las tantas razones por las que cada vez se espera más tiempo para tener un hijo“, asegura la especialista.

Padres en la Edad Adulta

03.17.11

A una edad en la que muchos ya son abuelos, otros deciden ser padres. Las nuevas técnicas de fertilización han logrado que mujeres de sesenta años o más puedan dar a luz. ¿Cómo se vive la paternidad a esa edad? Para una decisión polémica, un artículo objetivo y claro.

El Tener un hijo es una de las mayores aspiraciones de to pareja que se forma, el prob ma se presenta cuando s miembros son demasiado mayorí cronológicamente hablando. El tema de los padres primerizos m yores de 40 o 50 años ya desper mucha polémica en Europa y los E tados Unidos y muy pronto lo ha. en América Latina.

Para tratar de er tender este fenómeno de la decae del ’90 sin prejuicios hay que trató de analizar el tema desde los dos le dos del mostrador: uno sería el de I pareja que desea tener un hijo aun que tenga más de 45 años y, el otro el de los hijos que nacen con padreí que quizá no los vean graduarse er la universidad. Determinar cuáles sor los derechos de unos- y otros y decidir quién tiene la razón es muy complejo, por esta razón aquí tratamos de analizar este tema teniendo en cuenta el punto de vista médico y psicológico. Ahora comencemos por el principio:

Cuando se presenta a la consulta un matrimonio que desea tener un hijo, pero los ovarios de la mujer no funcionan por su edad, siempre hay que investigar si además de sus ovarios no hay otros factores u órganos que no funcionen correctamente como para hacer posible un embarazo. En estos casos hay que hacer estudios para determinar si los sistemas coronario, hepático, sanguíneo y esquelético están en condiciones de mantener un embarazo. Si la mujer estuviera en perfectas condiciones físicas y sólo sus ovarios son los que no funcionan se podría decir que “no hay límites de edad para quedar embarazada“.

En estos casos la polémica comienza cuando se piensa en la persona que va a nacer. Cuando uno habla de reproducción tiene que pensar en dos factores: por un lado, la situación de la mujer y su deseo de ser madre y, por otro, los derechos de la persona que va a llegar al mundo. Además, si bien es cierto que la expectativa de vida se fue alargando en los últimos años, hay que considerar que un chico necesita mucha atención y, por lo tanto, exige un gran desgaste físico y psíquico por parte de la madre.

En estos casos la pregunta que todos se hacen es: ¿estamos soclalmente en condiciones de traer al mundo a un chico con una madre de 60 años que lo pueda atender y criar correctamente? Esta es la gran discusión: hasta donde llega el límite del deseo de la maternidad y el límite del derecho que posee un hijo a tener una madre que lo pueda atender.

En estos momentos al no haber una legislación con respecto a este tema, la decisión sobre la fecundación en mujeres mayores está en manos del paciente y del médico. En estos casos el profesional es el encargado de aconsejar al matrimonio sobre lo que más le conviene, pero es muy difícil guiarse por la edad.

“Lo que hay que analizar son las circunstancias puntuales de cada caso. No obstante me parece que en un matrimonio donde la edad de la madre supera los 55 años, a menos que se trate de un embarazo espontáneo, yo tendría algunos reparos para recomendarles o apoyarlos en este tipo de tratamiento, ” asegura Aún.

Correcta Alimentación – el problema de las golosinas

02.04.11

Y si el chico vive de golosinas, lo que hay que hacer es cambiar su dieta radicalmente, no adicionar unas pastillitas de vitaminas que no solucionan casi nada. Cuando sea grande, comerá lo que tenga ganas; pero mientras sea la mamá o el papá quien hace las compras, cocina y controla el dinero, el chico no puede comer golosinas si ellos no se las dan.

No pocas veces son los padres los que impulsan a sus hijos a comer golosinas en su obsesión por que coman algo (“¿Vas a comer arroz?”. “No”. “¿Y fideos?”. “Nooo”. “¿Y piz-za? La pizza te gustaba mucho. ..”. “¡No, mamá, no tengo hambre!”. “Bueno, pero esta bolsa de gomitas sí que te la vas a comer, ¿verdad?”). El chico termina comiéndose las golosinas; y claro, después no podrá cenar.

Algunos padres temen que sus hijos delgados puedan sufrir anorexia. Pero esta enfermedad que ahora está de moda no afecta a los más pequeños, sino a los adolescentes, y un anoréxico no ha sido delgado toda la vida, sino que ha adelgazado (perdiendo muchos kilos) desde que sufre la enfermedad.

Parece que uno de los factores que influyen en esta ola de anorexia y bulimia es que muchos jóvenes no obedecen a sus propios mecanismos internos de control de la alimentación (como cuando tengo hambre, dejo de comer cuando estoy satisfecho), sino que se confían más de lo que les dicen otras personas: los amigos, las revistas, las películas… Cuando respetamos el apetito de nuestros hijos en lugar de intentar imponerles nuestra dieta, estamos ayudando a fortalecer su confianza en sí mismos y a evitar que, dentro de unos años, sean otros los que les impongan dietas erróneas.

¿Cómo influye la delgadez en la salud?
Los chicos delgados suelen tener menos problemas de colesterol o azúcar. No agobiemos a los flaqultos insis-tiéndoles que coman en forma permanente, pero tampoco nos vayamos al otro extremo, queriendo que adelgacen los normales o los gorditos.
La obsesión por la imagen y por la alimentación contribuye a aumentar la anorexia. Que nuestro hijo sea feliz tal como es.

¿Cómo toman el divorcio los chicos?

01.10.11

Es frecuente que los chicos no comenten sus sentimientos. Son demasiado confusos para expresarlos. Y con el padre que se ha ido dialogan muy poco. Lo quieren y desearían decírselo, pero al mismo tiempo no están muy seguros de si estos sentimientos son recíprocos. Si papá los quiere, ¿por qué ya no vive con ellos en casa?

Para atenuar estas dudas, sería conveniente que los padres acordaran un régimen de visitas más generoso que el usual (el que consiste, generalmente, y en el mejor de los casos, en dos veces por semana: un rato en un día hábil y sábados y domingos, y un fin de semana quincenal más un mes de vacaciones estivales).

No se trata de que la parte que tiene la custodia entregue al chico con generosidad a un padre drogadependiente, o al que amenaza con secuestrarlo. Pero si ambos son personas normales y logran ser buenos socios en el negocio común de criar a sus hijos, lo más aconsejable es que éstos vean al padre ausente con más frecuencia, no sólo en los días estipulados, sino también de forma espontánea. Hay padres separados que llevan a sus hijos al colegio todas las mañanas.

Los chicos siempre deben tener la sensación de que ambos padres los quieren igual que antes y que ellos pueden amarlos sin impedimentos.

Aunque en los juicios de divorcio los hijos pueden ser oídos, no es bueno preguntarles con qué padre quieren vivir. Puesto que aman a ambos, tener que tomar una decisión de tanta envergadura los sumiría en un gran conflicto de lealtades, salvo que, teniendo más de diez años, ellos mismos tomen la iniciativa de expresar su opción, en cuyo caso corresponde escucharlos, a fin de resolver lo mejor para ellos. Es aconsejable hacerles saber que el convenio se hizo entre los padres y el juez.

Después de un cambio tan grande como es una separación, los chicos necesitan que gran parte de su vida siga igual que siempre: la vivienda, el Jardín o la escuela, los amigos, los abuelos… Por esta razón también es conveniente que en la casa del padre ausente reinen más o menos las mismas reglas que en la casa de origen, sobre todo si el chico es aún pequeño. ¿A qué hora debe acostarse? ¿Qué alimentación le conviene? ¿Cuánta televisión puede ver? Mejor que los padres se pongan de acuerdo antes de que se produzcan las quejas y desavenencias.

Y sobre todo: a los chicos no les gusta que mamá hable mal de papá, o viceversa. Por muy pequeños que sean, ellos saben, o intuyen, que son mitad de uno y mitad de otro. Criticar al ex cónyuge es lo mismo que criticar al hijo.

Divorcio – Acuerdo y bien para los hijos

01.09.11

Cuando Paula y Mariano se separaron, sus dos hijos tenían siete meses y dos años. Afortunadamente, Mariano ganaba un buen sueldo, de manera que podía acceder a la propuesta de Paula de pasarle durante tres años una suma mayor que la estipulada por el juez, con el fin de que ella pudiera quedarse con los chicos en casa y terminar, a la vez, la carrera de informática.

Después de este tiempo, cuando Paula se hubiera establecido profesionalmente y los chicos fuesen ya al colegio, el padre pagaría proporcionalmente menos durante otros tres años.

Con frecuencia son los mediadores familiares los que logran que los ex cónyuges lleguen a un acuerdo consensuado. La labor consiste en gran parte en averiguar qué sentimientos y deseos hay detrás de las posiciones enfrentadas. Por ejemplo, si hay sólo un limón y cada una de las partes quiere tenerlo, lo más simple consiste en cortarlo por la mitad.

Pero también podríamos mirar si acaso uno quiere sólo el jugo, mientras que el otro aspira a la cascara, porque quiere hacer una torta. En este caso, el acuerdo sería mucho más satisfactorio para ambos.

La imparcialidad de los mediadores tranquiliza los ánimos de la pareja desavenida. Con su ayuda no sólo se pueden elaborar los acuerdos básicos, sino también hablar de cuestiones como el contacto de los chicos con los abuelos o con las nuevas parejas de sus padres, la elección del colegio, los eventuales cambios de domicilio de cada padre o normas generales de la educación.

Todos estos puntos de la vida cotidiana no se contemplan expresamente en la ley y suelen resolverse mediante la política de los hechos consumados, con el consiguiente disgusto del otro ex cónyuge.

Otros chicos se sienten culpables, están convencidos de que los padres se han separado por su culpa. Una mamá cuenta: “Cuando nos divorciamos, nuestra hija Andrea tenía cinco años. Sin saberlo nosotros, se sintió culpable de nuestra separación por mucho tiempo. Por fin, cuando ya tenía ocho o nueve años, me contó un hecho que la había angustiado durante todo ese tiempo: una tarde que yo había salido, ella quiso sorprenderme lavando la ropa y vertió una botella de lavandi-na en el lavarropa. Al volver me peleé por eso con mi marido, echándole en cara que no era capaz de cuidar a la nena ni durante dos horas”.

No deja de ser triste que por un malentendido o una suposición absurda los chicos tengan que sufrir tanto. Convendría que los padres, aunque su hijo no diga nada, le explicasen desde el principio que él no tiene que ver con la separación.

En una encuesta estadounidense se les preguntó a un grupo de chicos procedentes de familias divorciadas con quién habían hablado sobre la separación de sus padres. Un 29 por ciento contestó que con nadie.