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El bebé a los cinco meses

04.28.11

Durante esta etapa, comienza a jugar más de manera muy variada. Aprende a diferenciar sus manos de los demás objetos y disfruta tocando. Facilitarle esta diversión es un buen truco para que desarrolle la percepción creativa que recibe a través del tacto. Al jugar con este sentido, combina todos los demás (vista, oído, gusto, olfato) y, más adelante, los utilizará en conjunto.

El pequeño está sobre una manta extendida en el piso, cubierta con un plástico, en cuya superficie echamos una ligera capa de fécula de maíz. Debe estar desnudo, boca abajo, con la cabecita de costado y con medio cuerpo dentro de la harina.

Se trata de permitirle que experimente con el tacto (aún es pequeño para que se lleve la harina a la boca, pero tampoco pasa nada si la prueba). Después le pasamos las manos impregnadas de harina por las piernas, los pies y todo su cuerpo, acariciándolo.

No hace falta bañarlo rápidamente, podemos dejarlo un buen rato desnudo boca arriba y darle la posibilidad de llevarse los pies a la boca.

Ubicamos al bebé sobre una piel suave, una tela de algodón, un peluche grande… Se trata de que sienta texturas diferentes en su piel.

Crecimiento del bebé – bebé 4 meses

03.08.11

En el cuarto mes, probablemente dará patadas a una pelota colgada sobre él (movimiento general). En el quinto mes, empezará a tocarla suavemente con los pies, a palparla y a sujetarla con ellos (movimientos delicados). Durante este período, los pequeños suelen jugar con una pelota grande suspendida sobre ellos, sosteniéndola con las manos por algún tiempo, después con ambas piernas, luego con una mano y una pierna, etc.

El fortalecimiento de los músculos del estómago y de los muslos capacitará gradualmente al bebé de cuatro meses para alzar las piernas y tocarse las rodillas con las manos y, en el quinto mes, a sujetarse un pie con las manos y llevárselo a la boca. Un niño de cinco meses que descanse boca abajo puede colocar una pierna bajo su vientre o, por lo menos, doblarla bastante.

A los seis meses, logrará doblar ambas rodillas, por regla general inclinando la cabeza hacia abajo y levantando las nalgas. Si se tienden los dedos a un niño de cinco a seis meses, suele ser capaz de izarse hasta quedar sentado, incluso hasta ponerse de pie, apoyándose en las piernas. Si se apoya el pecho de un niño de cuatro a seis meses sobre una pelota, se impulsará con gran fuerza con las piernas y casi llegará a saltar hacia adelante.

Al cuarto mes, puedes poner ya a tu hijo en un columpio elástico, siempre, claro está, que tenga las articulaciones de la cadera normales. Después de algunos intentos (alrededor de una semana), aprenderá a saltar sin problemas. Se ha de poner el asiento de tal forma que no se apoye en las piernas, sino que toque sólo ligeramente el suelo con los pies, lo bastante para dar un pequeño «salto». (En realidad, no aprende a saltar en el columpio. Sólo lo hará poco a poco en el segundo año de su vida.)

A esta edad, el movimiento constituye una de las necesidades biológicas y psicológicas básicas del niño. Si le das la oportunidad de ejecutar movimientos vividos, cooperará en forma muy activa y expresará su goce de manera muy obvia, vocalmente, de manera que, cuando aprenda a utilizar el columpio elástico, sin duda lo reclamará con alegría.

El desarrollo de la percepción sensorial le permite orientarse mejor en su ambiente, lo cual se facilita gracias a una coordinación más precisa entre sus sentidos. Como ya he mencionado, puedes enseñar a tu hijo a volver los ojos hacia la fuente de un sonido en su tercer y cuarto mes. En el cuarto y el quinto mes, los niños aprenden a alcanzar con precisión los objetos y a manipularlos.

Esto desarrolla la coordinación de la vista, el tacto y el movimiento y forma la base de la percepción de la profundidad, de las propiedades físicas, de los objetos y muchas otras de sus características, como la forma, el tamaño, la superficie o el peso.

Comportamiento y hábitos en el bebé

03.06.11

En el segundo trimestre, el niño empezará a distinguir las caras y sus expresiones. Reconocerá a su madre entre las demás mujeres y adoptará una expresión diferente cuando ella le sonría o frunza el ceño.

Por su conducta en el sexto mes, sabrás que tu hijo ha aprendido a establecer la diferencia entre los sonidos sutiles, ya que será capaz de identificar tu voz y pondrá una expresión diferente según le hables con cariño o enfadada.

El número de actividades de autodesarrollo aumenta en el segundo trimestre, y el niño comienza a jugar más y de manera más variada.

En el tercer mes, mueve las manos espontáneamente y, si se ase una con la otra, lo hace por casualidad, lo mismo que si agarra otro objeto cualquiera. Al comienzo del cuarto, el asirse las manos deja de ser accidental y se hace más deliberado. El niño empieza a jugar con sus manos durante largos períodos.

Se coge las manos, se toca los dedos individualmente, los entrelaza, por ejemplo. Hacia el final del cuarto mes, se inspeccionará las manos, abriéndolas y cerrándolas ante sus ojos y agarrándoselas. Esto le enseña a controlar el movimiento de las manos con la vista, lo que desarrolla su coordinación visual y motora. Descubre sus manos y aprende a diferenciarlas de los demás objetos.

Empieza también a descubrirse poco a poco a sí mismo. Un mes más tarde, toma conocimiento de sus miembros inferiores. Como ya hemos dicho, empieza por tocarse las rodillas. Después levanta las piernas, sujetándoselas con las manos, las palpa y se mete el pie en la boca, ya que, en esta época, la boca es un órgano tan importante de cognición como la vista o el oído.

Poco después de haber descubierto sus manos y sus piernas, comenzará a tocar cuidadosamente los objetos con las manos y los pies, siempre que tenga éstos desnudos con frecuencia. Primero los tocará con los dedos, luego con las palmas o los pies. Cada disminución de la velocidad del movimiento a esta edad es una señal de que el niño lo va controlando.

Veamos cómo se comporta un bebé de cuatro a cinco meses cuando se cuelga un juguete sobre él. Por el modo en que su mano se acerca al objeto, puedes juzgar no sólo hasta qué punto ha aprendido a controlar sus movimientos, sino también cómo empieza a comprender el objeto, su forma, su posición, su distancia.

En las primeras fases de aproximación, dirigirá la mano hacia el objeto ligeramente cerrada y sólo la abrirá cuando lo toque. En la fase siguiente, tenderá la mano completamente abierta. Sólo más tarde la abertura de los dedos se subordinará a la forma del objeto.

Segundo trimestre de vida – bebés de 4 a 6 meses

02.27.11

Durante el segundo trimestre de su vida, el niño realiza un gran progreso en el desarrollo de sus movimientos. Si le ejercitas con regularidad y estás pendiente de sus necesidades, te darás cuenta sin duda de que tu hijo empieza a diferenciarse de los niños a los que se prestan menos cuidados y menos atención. Se mostrará más maduro en su comportamiento.

En el cuarto mes, el niño disfruta ya de un buen control sobre los movimientos de la cabeza. Cuando yace boca arriba, no sólo la levanta, sino que la echa hacia atrás y mira hacia arriba y la vuelve a todos los lados, en todas las posiciones.

Puede dominar incluso movimientos de cabeza más complicados, es decir, echado boca arriba, levanta la cabeza, apoya la barbilla contra el pecho y se mira los pies.

Consigue asimismo un gran progreso en lo que se refiere al movimiento de los brazos y las manos. La capacidad de presa y la manipulación tienen mucha importancia para el desarrollo del juego y del pensamiento. Las describiré, pues, en conexión con el desenvolvimiento de esas funciones.

Ahora me ocuparé sólo del movimiento general de brazos y manos y del desarrollo de la fuerza de presa y de la fuerza de empuje del brazo.

Como ya he dicho, la fuerza de presa se debilita poco a poco durante el tercer mes. Pero aumenta de nuevo en el cuarto hasta el punto de que tu hijo será capaz de asirse a tus dedos tendidos e izarse hasta quedar sentado. Al principio, lo hará con los brazos extendidos, pero luego empezará a flexionarlos y a impulsar la cabeza hacia adelante.

En el quinto mes, flexionará los brazos lo bastante para conseguir casi sentarse sin ayuda. En el sexto mes, se incorporará no sólo hasta sentarse, sino incluso hasta ponerse de pie. A los seis meses, los niños entrenados se sujetan con tal fuerza que son capaces de sostenerse colgados por un momento o permanecer de pie en una escala.

Ejercicios de Dorsales para bebés

12.20.10

A partir del quinto mes, uno de los ejercicios que más le gustan al bebé es que mamá o papá lo tomen de las manos y lo ayuden a incorporarse. Ya es capaz de acompañar el movimiento con el tronco y la cabeza, lo que le permite disfrutar por unos momentos de una perspectiva diferente. Además, este ejercicio contribuye a fortalecer sus músculos abdominales.

A los diez meses, el bebé ha progresado mucho y ya no necesita ningún apoyo. Puede estar sentado el tiempo que quiera, cambiar rápidamente de postura y desplazarse reptando o a gatas.

En sus primeros meses , se recomiendan sólo un par de minutos, colocando algunos almohadones a su alrededor para evitar que pueda caerse y golpearse la cabeza. Sobre todo, es muy importante que el pequeño esté sentado únicamente el tiempo que desee. En caso de que sea incapaz de permanecer en esa posición y se tambalee hacia los costados, es preferible que los padres esperen unas semanas más.

Los padres no pueden enseñar a su hijo a sentarse. Eso es algo que debe aprender solo. Sin embargo, hay una serie de ejercicios que pueden practicar con él para ayudarlo a fortalecer todos los músculos que juegan un papel importante en esta posición:

Dorsales. Se toma al bebé de tal forma que su espalda quede pegada al pecho de la madre, quien coloca una mano entre sus piernitas y la otra por delante, abarcando el tronco.