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Fortaleciendo las piernas del bebé

12.03.11

Mecer. Siéntate en el suelo, con las piernas extendidas. Acuesta al niño boca arriba sobre tus piernas, de modo que las suyas se apoyen en tu estómago y la cabeza se apoye en tus rodillas.

Entonces tiéndele los índices. Cuando se agarre a ellos, reclínate lentamente y alza bien alto las piernas. El niño quedará de pie sobre tu estómago. Luego siéntate de nuevo hasta que descanse otra vez sobre tus muslos. Durante este movimiento de balanceo (echarse y sentarse alternativamente), el niño pasará de la posición sentado a la posición de pie y viceversa. Alterna el acostarte y el sentarte alrededor de diez veces.

Ponerse de pie desde la posición sentada. Sienta al niño frente a ti, con las piernas flexionadas y paralelas y sujetándose a tus índices. Cuando alces los brazos, el niño se impulsará a sí mismo y se pondrá de pie. Déjale permanecer así de dos a tres segundos. Después, siéntale de nuevo.

Haz que el sostenimiento del tronco en la posición erguida sea gradualmente más difícil, poniendo los dedos frente a él de manera que tenga que levantar los brazos formando ángulo. Una vez que logre permanecer estable en esta posición, coloca los dedos de modo que sus brazos queden completamente tendidos frente a él.

Por último, pon los dedos a la altura de sus caderas. Se sostendrá entonces por sí mismo con los brazos casi a los costados. Cuanto más bajos tenga los brazos el pequeño al ponerse de pie, sin oscilar las caderas, más difícil le resultará el ejercicio. Insisto una vez más en que no se debe permitir que el niño permanezca de pie, con todo su peso sobre las piernas, por más de dos o tres segundos. Realiza el ejercicio de cinco a seis veces.

Ponerse de pie desde la posición sentada asiéndose a una anilla o a un palo. Este ejercicio es exacto al número 63, con la sola diferencia de que, en lugar de tus dedos, tiendes al niño un palo, una anilla, un trozo de manguera de goma, etc. Sostén el utensilio con una mano y protégele contra una caída de espaldas con la otra. Repite de cinco a seis veces.

Ejercicio de coordinición en bebés

10.14.11

Volver la cabeza hacia un objeto, nombrado siempre en las mismas condiciones. Elige un objeto que interese mucho al niño, un reloj, una lámpara, un cuadro, una figurilla, una ventana.

Ha de ser atractivo por su tamaño, su color, su brillantez, sus modificaciones (hace tictac, se enciende, se apaga). Debe ocupar par siempre el mismo lugar. Sienta al niño cerca del objeto. Sostenle en una forma que le agrade especialmente.

Concentra su mirada sobre el objeto. Luego, nómbralo con claridad, acompañando la palabra con alguna acción. Por ejemplo, dile «lámpara» y, al mismo tiempo, enciende y apaga la luz. Repítelo varias veces en las mismas condiciones: que sea la misma persona quien lo diga, con la misma entonación, con las mismas palabras, sosteniendo del mismo modo al niño.

Después, pregunta algunas veces: «¿Dónde está la lámpara?» en el momento en que el niño no mire hacia el objeto. Al principio, si vuelve la cabeza en su dirección, lo hará de una manera más o menos accidental. Gradualmente, sin embargo, su movimiento se convertirá en una reacción deliberada a la palabra «lámpara».

Ejercicios con Sonidos para bebés

09.30.11

Distinguir entre los sonidos que actúan como señales y los que no lo hacen (los que anuncian o no algo). Toma al niño en brazos. El padre se esconde detrás de una mesa, donde el niño no le vea.

Golpea entonces un vaso para que tintinee y cuando el niño se vuelve hacia él, extiende la mano con un juguete interesante, lo menea e incluso hace algún ruido con él.

Al cabo de ocho a diez segundos, retira el juguete. De quince a veinte segundos más tarde, el padre golpea una tabla. Cuando el niño mira hacia la mesa, no ve nada. Transcurridos otra vez de quince a veinte segundos, el padre golpea de nuevo el vaso y le muestra otro juguete por encima del borde de la mesa. Repetid ambos sonidos de diez a quince veces diarias.

Después de tres a cinco días, el niño se volverá hacia la mesa sólo cuando oiga el tintineo del vaso. No se volverá al oír golpear la tabla. Puesto que el volver la cabeza hacia la mesa al percibir el sonido de la tabla no recibe ninguna recompensa, se ha creado en él la llamada inhibición diferencial con respecto a dicho sonido. Ha aprendido a distinguir entre un sonido que actúa como señal y otro que no lo hace.

El éxito de este ejercicio depende de que no se cambien las condiciones: el niño sentado en el regazo de su madre, la mesa en el mismo lugar, etc.

Sobre bebés – asir objetos

09.28.11

Enseñar al niño a asir los objetos

En el ejercicio 76 (manipulación de objetos de distintas formas), me referí al modo en que la manipulación de los objetos favorece el desarrollo de la percepción visual.

Para que comprendas por qué debes entrenar a tu hijo en el asimiento de los objetos, voy a describir cómo se desarrolla esta capacidad durante el primer año de la vida del niño.

En el tercer mes, el pequeño tiende la mano cerrada hacia el objeto y sólo la abre para asirlo después de tocarlo. En el cuarto y el quinto mes, se acerca al objeto con la mano abierta, preparada para agarrarlo. A esta edad, ase los juguetes con los dedos juntos, con el pulgar paralelo al índice. En el quinto y el sexto mes, empieza a colocar el pulgar en oposición a los demás dedos.

Este proceso de la moción de presa se desarrolla de modo gradual. Al principio, el niño coge el objeto con toda la mano, más tarde sólo con los dedos.

Poco a poco, va pasando de la palma de la mano a la punta de los dedos. En el quinto y el sexto mes, el bebé sujeta ya los objetos más pequeños exclusivamente con los dedos, al principio doblados, luego extendidos.

En el octavo y el noveno mes, el meñique y el anular dejan de participar en el movimiento de presa y, hacia el noveno mes, el niño toma los objetos sólo con el pulgar y el índice. Del décimo al duodécimo mes, se interesa enormemente por las miguitas y los hilos, que recoge con los dedos en forma de pinza.

Flexiones para bebés

02.14.11

Flexiones en las posiciones sentada y erguida. Para este ejercicio, has de aprender las nociones básicas sobre la manera correcta de sujetar a un bebé. Las necesitarás también, más adelante, para otros ejercicios. Los dedos y las palmas de la mano han de formar un ancho cinturón alrededor del pecho del niño, de tal modo que te permita sostenerlo con un mínimo de presión sobre el pecho, a fin de que respire fácilmente.

Las palmas se unen por las muñecas justo sobre el esternón del pequeño. El pecho de éste descansa sobre tus palmas. Los dedos, dirigidos hacia atrás, se cierran ligeramente, y los pulgares apuntan hacia su barbilla. Si lo sujetas así y lo alzas hasta la posición horizontal, descansará sobre tus palmas como un disco.

A partir de entonces, puedes abrir los dedos sin temor a que se caiga. Las manos del padre son más apropiadas para este tipo de sostenimiento.

Muchas mujeres las tienen demasiado pequeñas y no abarcan todo el tronco del bebé, por lo que se verían obligadas a presionar las axilas y los costados, apoyar los pulgares en los hombros y clavar los dedos en la espalda.

En la mayoría de los casos, el niño ríe cuando hace estos ejercicios con el padre, pero es muy posible que llore cuando los hace con la madre.

Sujeta al niño como he descrito y siéntale casi sobre la mesa, dándote frente (en realidad, no dejas de sostener el peso de su cuerpo en tus manos). Inclínale primero a la izquierda, luego a la derecha. La inclinación ha de ser lo más marcada posible, mientras el chiquillo sea capaz de mantener la cabeza en línea recta con el tronco.

Al final del segundo mes, haz el mismo ejercicio con el niño de pie. Sostén el peso de su cuerpo con las manos. Inclínale todo el cuerpo a la derecha y a la izquierda, lo más que te sea posible, mientras mantenga la cabeza erguida. Repite de cinco a seis veces la inclinación, hacia ambos lados.

Ejercicios físicos para bebés – Motricidad y crecimiento

02.13.11

Motricidad en Berazos
Hacer girar su cuerpo sujetándole por las manos, mientras permanece echado. Acuesta al niño boca arriba, con los pies hacia ti. Procura que se agarre a tus dedos índices.

Si no consigue asirlos, toma sus manos con los pulgares y los índices y tuerce lentamente su cuerpo hacia la izquierda, hasta que haya girado unos cuarenta y cinco grados y la cabeza se haya vuelto por sí misma hacia ese lado, describiendo un arco de noventa grados. A continuación, tira de su mano izquierda hacia la derecha y vuelve un poco su tronco, de modo que la cabeza gire noventa grados hacia la derecha. Repite el ejercicio hacia ambos lados de cinco a seis veces.

Motricidad en Piernas
Descansar sobre el vientre e intentar gatear. Siéntate en un sillón y echa el cuerpo hacia atrás todo lo que puedas, de forma que quedes más bien acostada que sentada.

Puedes adoptar la misma postura en la cama, sirviéndote de almohadas o cojines para apoyar la espalda. Coloca al niño sobre tu pecho y tu estómago, de manera que presione sobre tu regazo. Ha de tener los brazos doblados, con los puños a la altura de los hombros y los codos pegados a los costados.

Pronto empezará a levantar la cabeza y a empujar con las piernas, como si quisiera gatear. Si mantiene la cabeza inmóvil a un lado, ponle la cara hacia abajo. Entonces levantará la cabeza, la sostendrá en alto por un momento y la dejará caer de nuevo hacia un lado.

El niño se mostrará más activo si lo apoyas directamente sobre tu cuerpo, cálido y desnudo. Mantente en esta posición de uno a tres minutos.

- Doblarse hacia adelante y hacia atrás, sentado y de pie. Forma otra vez con las manos un ancho cinturón, pero coloca la palma izquierda sobre la espalda del niño y la derecha sobre su pecho. Cruza ambos pulgares bajo la axila derecha. Las puntas de los demás dedos deben unirse bajo la axila izquierda. «Sienta» casi al niño sobre la mesa y dóblale bastante hacia adelante y (menos) hacia atrás.

Al final del segundo mes, levántale por el mismo método y manténle erguido, haciendo que toque ligeramente el suelo con los pies. Inclínale de nuevo mucho hacia adelante y menos hacia atrás. Le resulta más fácil conservar la cabeza erguida cuando se inclina hacia adelante que cuando se inclina hacia atrás.

Recuerda que sólo debes inclinarle, tanto hacia adelante como hacia atrás, en la medida en que continúe con la cabeza erguida. Repite el ejercicio de cinco a seis veces, hacia adelante y hacia atrás.

Ejercicios para bebés – Movimientos de Cadera

02.12.11

Entrenamiento de los movimientos de la cabera

Objetivo: hacia el final del tercer mes, el niño está preparado para controlar voluntariamente los movimientos de su cabeza. Cuando está echado boca abajo o le ponen vertical, debería ser capaz de sostenerla durante algún tiempo.

En todas las demás posiciones, echado boca arriba o cuando se le sienta o se le tiene en brazos, por ejemplo, debería ser capaz de girar la cabeza y seguir el mov ¡miento de un objeto en todas las direcciones a mayor velocidad que antes. Todos los ejercicios que hemos descrito para el control de Jos movimientos de la cabeza en el recién nacido son aplicables al segundo y al tercer mes.

Una combinación de los ejercicios siguientes resulta especialmente apropiada.

- Seguir un juguete con los ojos y la cabeza. Coloca al niño boca arriba, con los pies hacia ti. Muéstrale un juguete de colores vivos u otro objeto atractivo y agítalo frente a él, a unos cuarenta centímetros de sus ojos, para que pueda seguirlo de izquierda a derecha y viceversa.

Si acostumbra a descansar con la cabeza hacia la izquierda, vuélvesela hacia el centro y, luego, convéncele poco a poco para que la haga girar hacia la derecha. Al final del tercer mes, debería ser capaz de volver la cabeza a ambos lados desde cualquier posición.

- Mantener la posición de la cabeza mientras lo tienen en brazos. Los ejercicios 1-5 de post anteriores, para los recién nacidos se hacen más difíciles para el niño si no se le apoya tan firmemente la cabeza mientras se le tiene en brazos. Esto le obliga a sostenerla con mayor independencia. Cuando levantes al niño de costado (sobre todo cuando le levantes boca abajo), procura que su cabeza sobresalga más que antes de tu antebrazo, a fin de que, hacia el tercer mes, no se apoye en absoluto en éste.

En la posición sentada, baja la mano con que le sujetas, esto es, no la coloques en el cuello, sino a medio camino de las paletillas. Si te inclinas hacia adelante con él en brazos o si te vuelves a izquierda y derecha, realiza estos actos cada vez con mayor amplitud y rapidez. A pesar de ello, el pequeño mantendrá la cabeza en posición correcta durante esos movimientos.

Ejercicios para bebés – tres ejercicios

02.09.11

EJERCICIO 1
Levantar al pequeño haciéndole descansar boca abajo, pero el bebé ha de descansar en tus brazos sobre el vientre, con la espalda hacia arriba. Cuanto más capaz sea de sostener la cabeza, más arriba llegará con ella con respecto a tu antebrazo.
Los ejercicios 1-3 se pueden variar como sigue:
a) Cambíale del antebrazo derecho al izquierdo, dejándole para ello sobre la mesa y levantándole de nuevo.
b) Cada vez que le levantes, da algunos pasos por la habitación. Tus movimientos rítmicos al caminar actúan como un estímulo.
c) Cada vez que lo levantes, dobla varias veces tu cuerpo hacia adelante y a los lados, o gira hacia la izquierda y la derecha.
d) Se puede combinar todo lo anterior dando unos pasos y, mientras se anda, doblándose hacia adelante, a los lados, etc.

EJERCICIO 2
Sentar al niño en el antebrazo, con la cara hacia ti. Levántale sobre tu antebrazo doblado horizontalmente, de manera que te toque con las rodillas y apoye su pecho en ti. De este modo, descansará contra ti, mirando por encima de tu hombro, con lo que no sufrirá ningún daño en la columna vertebral. Coloca la mano izquierda sobre sus paletillas y presiónale suavemente contra ti. Si la cabeza se tambalea, alza un poco más la mano y sostenía con el pulgar y el índice. Al cabo de tres a cinco segundos, déjale sobre la mesa, luego álzale de nuevo, siéntale en tu antebrazo izquierdo y apoya la mano derecha en su espalda. Repite de tres a cinco veces.

EJERCICIO 3
Sentarle sobre el antebrazo, dándote la espalda. Levántale y siéntale sobre tu antebrazo derecho doblado, con la espalda contra ti. Apoya la mano izquierda en su pecho y presiónale contra ti. Échate ligeramente hacia atrás, a fin de que descanse contra ti, en lugar de permanecer sentado. Después de tres a cinco segundos, devuélvele a la mesa, álzale de nuevo y siéntale en tuantebrazo izquierdo, sosteniéndole con la mano derecha. Repite el ejercicio de tres a cinco veces.
Los ejercicios 4 y 5 se pueden variar del mismo modo que los 1-3 (véanse las combinaciones a-d). Otras variaciones posibles:
e) Si el niño fija los ojos en un objeto (ventana, lámpara, reloj), gira lentamente a la derecha y a la izquierda, de cuarenta y cinco a sesenta grados. A veces, volverá voluntariamente la cabeza para seguir viendo algún objeto interesante que se halle dentro de su campo de visión.
0 Se pueden intentar varias combinaciones de los ejercicios 4 y 5 y colocarle en tus brazos en diversas posiciones, tanto echado como sentado.